La judoca argentina, primera mujer en lograr un oro olímpico individual le dijo adiós a la competencia.
La tele, en la madrugada argentina, nos trajo lo que fue la última pelea de Paula Pareto, la ‘Peque’, esa gigante del deporte que dejó todo por una nueva medalla, compitiendo aún con una distención del ligamento de su codo izquierdo; nada importaba más que dejar todo por esa camiseta que siempre lució con orgullo y por la que dejó todo.
Con 35 años y con un oro olímpico (Río de Janeiro 2016) y un bronce(Pekín 2008) buscaba una más para que su retiro sea perfecto. No pudo ser, abrazó a la rival que «me ganó en buena ley» y se fue feliz con el Diploma Olímpico conseguido. Se fue feliz porque, fiel a su costumbre, habría dejado todo en los entrenamientos previos y en el tatami.

«Siento un poco de tristeza, no voy a decir que no, porque soy deportista, competitiva y el sentimiento de haber perdido está. Después hay que analizar los pro y los contra. Me hubiese gustado darles una alegría a todos los que me estaban apoyando. Me duele más por toda la gente que se que estuvo que por mí. Hay mucha gente que la pasa mal y me pasa eso, el no poder haberles dado esa alegría. Todo el mundo trasnochando por una judoca es algo que no ha pasado mucho. Pero bueno, el más contento debe ser mi papá que sabe que no se va a tener que preocupar más por las lesiones de su hija», declaró una vez finalizado su último combate la «Peque», entre lágrimas y humor.
Sus videos de instagram entrenando durante la pandemia; su labor como médica en el ‘frente de batalla’ con especialización en ortopedia y traumatología la pusieron como un ejemplo a seguir.

Pero seguramente para esta atleta que cultiva la filosofía japonesa estos Juegos Olímpicos Tokio 2020+1 serán difíciles de olvidar y como no emocionarse cuando durante la ceremonia inaugural se hablaba de una sorpresa para Argentina y la misma llegó cerca del final del evento. Fue cuando ingresó la mítica bandera olímpica, la que tiene los cinco anillos y flameará durante un mes en el Estado Olímpico. La misma la llevaron seis atletas y uno de ellos fue Paula Pareto, la enorme Peque. Está claro que no solo fue elegida para llevar la bandera olímpica por sus logros deportivos, sino también por su compromiso durante la pandemia.

Fue la despedida de una campeona mundial, panamericana y los Juegos Olímpicos que, ya tranquilamente, puede sentarse en esa mesa de privilegiadas junto a Gabriela Sabatini o Luciana Aymar, otras dos exponentes de la excelencia en estas últimas décadas.