DIEGO Y VICTOR, MÁS DE MIL KM. EN BICI PARA PEDIR POR YASMÍN

Diego Dotti nos cuenta sobre la travesía que realizó uniendo Lujan con Itatí, en Corrientes.

Sin conocerla, sólo por contactos con su madre, Diego Dotti y Víctor Moreyra «Un loco amigo con el que nos conocemos desde hace 27 años» como lo describe Diego, se lanzaron a una travesía que, en un principio no tenía alguna finalidad y que después fue todo a favor de Yasmín un chica que tiene Sarcoma de Ewins. Debido a la pandemia y a los controles existentes en cada ciudad que se transita, a los dos ciclistas sólo lo acompañó Lighuen Doti, el hijo de Diego, quien desde su moto llevaba los bolsos y todo lo necesario dentro de lo que permite llevar a una moto.
Tras llegar de regreso a nuestra ciudad y de descansar Diego dialogó con DD para contarnos esta experiencia que «volvería hacer sin dudas pese a lo dura que resultó».
¿Cómo surgió la idea de esta travesía?
«Hace un par de años me invitaron hacer la travesía desde Monte Caseros a Itatí para la fecha de julio, para el día que se celebra el Día de la Virgen de Itatí. El año pasado teníamos programado salir desde Concepción del Uruguay para llegar a Itatí. A lo que habíamos hecho alguna vez le íbamos agregar unos 200 y pico de kilómetros. Por la pandemia no se pudo hacer nada».

Diego en Luján, previo al inicio de la travesía, con la remera y la foto de Yasmín, chica a la que no conoce personalmente pero se ha convertido en algo importante, para él y su familia,

¿Después se deciden y hasta aparece un objetivo?
«Hasta ahí no la íbamos hacer más aunque, siempre estaban las ganas de realizarla. En ese trayecto hubo algunos que nos invitaron a hacerla desde Luján. Se sumaban 300k más, nos parecía medio loco, pero tampoco teníamos definido el porqué y ahí es donde aparece Yasmín, una nena que conocemos a través de mi señora que es amiga de su mamá. Yasmin, de un día para el otro, apareció con un problema de salud por lo que esa pequeña pasó a ser tema de conversación permanente en nuestra casa. Ahí comenzó a resurgir la idea de hacer esta pedaleada o esta locura desde Luján hasta Itatí pero ya con un objetivo muy claro: pedir por la salud de Yasmín. Fue una idea que la analizamos, la estudiamos; hubo gente que se ofrecía para viajar con nosotros pero, por la pandemia y  los controles, no podíamos hacerlo en un grupo grande. Algunos se bajaron y con mi compañero, con Víctor, pusimos la fecha de arrancar en febrero diagramándola en 7 días porque queríamos llegar de la mejor manera y lo más rápido posible. A partir de tener todo definido nos pusimos a analizar el clima y arrancamos por Yasmín. Cuando algunos se enteraron de esto nos contaban que tenían ganas de ir a Itatí por tener algunos problemas de salud y por eso nos ofrecimos a llevar sus nombres sumándolos al proyecto principal que era pedir por Yasmín».
¿Conociste a Yasmín?
Nos sorprende Diego con su respuesta dado que dice que «A Yasmín no la conozco personalmente, ni ella me conoce a mí. Sabemos todo de ella dado que mi señora (Graciela) tiene contacto con la mamá quien nos cuenta el día a día que viven por lo que Yasmín pasó a ser parte de nuestras vidas».

¿Cómo fue el viaje¿?
En total Diego y Víctor recorrieron 1.075 kilómetros. «Hacíamos alrededor de 150 km. diarios aunque hubo días que fueron 130 y el día que más hicimos fue 165».
Sobre el recorrido Diego nos cuenta que «dividimos los trayectos para que fueran de 150 km. por día. El primer tramo fue Luján-Ceibas, paramos en la casa de un amigo que nos alojó en Médanos. En el segundo unimos Ceibas con C. del Uruguay. Desde acá nos fuimos hasta Concordia y desde ahí a Cuatros Bocas. De ahí a Yofré ya en Corrientes; llegamos hasta Empedrado para luego realizar el último tramo hasta Itatí».

Víctor y Diego en la ruta. Los últimos dos tramos fueron los más complicados por el clima.

¿Cuáles fueron los tramos más complicados?
«El tramo más duro, donde nos pegó más fuerte el sol fue el día que llegábamos a Yofré; donde el calor era agobiante, no se cuanta temperatura habría porque veíamos en el teléfono 38/40 grados pero no se en el cemento que temperatura habría, pero se sentía demasiado. Llegamos a Yofré a las 5 de la tarde, totalmente deshidratados porque ya el agua que tomábamos era lo que podíamos conseguir en algún pueblo, en alguna casa. A otro día salíamos desde Yofré para encarar hacia Empedrado. Ya con un día más nublado pero, a los 50 kilómetros de haber salido, nos agarró una tormenta donde era impresionante el agua pero, cuando quisimos buscar un refugio, nos dimos cuenta que no había nada, no había árboles por lo que no había otra que seguir y todo eso en una ruta de ida y vuelta, como la vieja Ruta 14. De pronto nos dimos cuenta que la tormenta estaba detrás nuestro por lo que nos venía empujando y fue la etapa que más rápido hicimos. Por momentos, gracias al viento, llegamos a andar a 45 kph. Increíble porque la tormenta que nos estaba asustando nos ayudaba y nos traía muy fuerte».
Hubo un ¿qué hago acá?
«El primer día a las 6 de la mañana, cuando salimos de Luján donde todo estaba vacío, ahí fue que dije qué hago acá (Jajaja). Después ya no. Porque si bien nos bajábamos de la bici muy cansados pero, luego de ver la infinidad de mensajes y apoyo de la gente, gente que nos acompañaba en la calle a nuestro paso para darnos una cartita con un nombre o algún mensaje de aliento, además del objetivo que perseguíamos nos hacía olvidar todo para arrancar al otro día».
Me dijiste que regresaste muy cansado pero que lo volverías hacer mil veces..
«Regresamos muy cansados pero seguro que tanto yo como mi amigo lo volveríamos hacer porque fue algo muy hermoso lo que se sintió; los mensajes de los amigos y de gente que no conoces algo que no tiene precio. Hoy dedicarle un poco de tiempo a algo por alguien y más aún cuando todo se hace a pulmón, no tiene precio. Así que seguro que lo volvería hacer».

Objetivo cumplido. Diego y Victor ya recorrieron los 1.075k y se muestran cansados pero felices.

Un mensaje para los lectores de DD
«Mucha gente nos ha preguntado el porqué, el para qué, porqué en esta época, porque no en otro momento y las respuestas son fáciles: Porqué no?. Cuando la mano del hombre no puede darle solución a todo a veces hay que apelar a la fe y nosotros quisimos hacer eso. Ponerle fe y esperanza a que todo puede estar mejor. Es eso, nada más que eso. Fue todo a pulmón, con ganas de lograrlo y creemos que se logró. Ojalá que mucha más gente se sume, seguramente las hay, a bajarse un poquito del rápido tren de la vida que nos lleva para poder cosas que a uno realmente le lleven el alma. Esta fue una de esas cosas que, a nosotros, nos llenó el alma»
Para el final Diego nos dice que «queremos agradecerle a toda la gente que nos hizo llegar su mensaje de muchas partes del país, compañeros del sur, del norte. A gente que no conocemos pero que se acercaba a la ruta a traernos un vaso con agua, una fruta o simplemente sacarse una foto, charlar. A toda esa gente, gracias infinitas.

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