«CHUQUI» RÍOS, MUY LEJOS DE SER EL MUÑECO MALDITO

Antonio Rafael Ríos está de cuarentena como el resto del país y parte del mundo; no la está pasando bien con su sueldo pero no se olvida que hay gente que la pasa peor.

La leyenda cuenta que en el año 1896, Robert Eugene Otto, un pequeño niño que vivía junto a sus padres en una casa de la localidad de Key West, Florida, Estados Unidos, recibió un regalo que le hizo una criada de la servidumbre: un muñeco de tres pies de altura, relleno con paja, cosido con alambre y vestido con un traje blanco de marinero. El niño, a quien sus padres llamaban simplemente “Gene”, bautizó de inmediato al muñeco con su propio nombre, Robert.
Lo que el pequeño niño y sus padres no sabían era que el personal de la servidumbre, criados negros traídos de la isla de las Bahamas, eran practicantes de vudú y magia negra, cosa habitual en algunas comunidades caribeñas, y que el muñeco no era tan inocente como aparentaba. Cobró vida, hizo algunas maldades, puso mal a Robert y cuentan que de ahí nació Chucky un personaje de la saga de películas de terror Child’s Play creado por Don Mancini.

De ahí tomaron el sobrenombre para el lateral de Gimnasia y Esgrima aunque en criollo porque, según cuentan algunos familiares «corrió al hermano con una cuchilla y que por eso, y por ser siempre maldito en el sentido de la bromas se ganó el apodo de «Chuqui» por el que ahora la mayoría lo conoce».
Pero Antonio Rafael Ríos desmiente todo eso con hechos que resaltan realmente lo que es; desde que arrancó esta cuarentena le da a los chicos del Barrio Cantera 25 un vaso de leche con tortas fritas, hechas por sus propias manos y también viandas de comidas para que ellos lleves a sus casas y compartan con sus familias.

Nos cuentan que «Chuqui, con la ayuda de la familia de su pareja (Anto Esquivo), viendo lo mal que lo pasaban algunos pensaron en aportar algo por el barrio y el sábado pasado pudo darle una comida pero ya, para el domingo, le dieron leche con biscochuelo y como a la noche, comenzaron a llegar algunas donaciones de gente que se enteró del hecho, se le hizo una comida».

Así arrancó la historia de un jugador de fútbol que no la está pasando bien en lo personal: están atrasados con los sueldos y sin embargo no le impide pensar en que hay otros que la pasan peor.
La «movida» fue ganando terreno y ya para el martes «los gurises tuvieron su taza de leche con panes caseros que hizo el propio Chuqui y por la noche hicieron fideos con salsa y hoy continúo eso con tortas fritas y leche a la tarde y se preparará una comida para la noche».
Se va agregando gente; la crisis pega duro y siempre pega más en los que menos tienen y de ahí que sea elogiable esto de Chuqui que cobra muy salteado en Gimnasia pero que no le importa demasiado y aporta para que los que sufren en Barrio Cantera 25 de Mayo, sufran menos.

«Chuqui» la pasó mal de chico, no lo dice pero es así, y no quiere que estos chicos pasen por lo mismo y entonces hace lo que hace» nos dice nuestro informante que nos pidió reserva por su nombre porque a Antonio no le iba a gustar.
Así es Antonio Rafael Ríos al que todos conocen como «Chuqui» porque corrió con un cuchillo a su hermano y vive haciendo bromas; este es el otro costado de un ser que no da de lo que le sobra que es algo más fácil; otorga su corazón a los chicos y a los grandes del barrio porque se ve reflejado en ellos.

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