(Por Alberto Bonvin). Leandro Parra, a quien todos conocen y quieren como el «Popy», el que atiende las canchas de Oeste Padel y tiene charla para todos. Con él y su familia dialogó DD para esta nota.
A Popy Parra lo conozco desde muy chico dado que, por razones familiares, seguía a la categoría 1974 de Gimnasia y Esgrima donde hizo su corta carrera futbolística de unos 10 años aunque siendo muy joven. Tras dejar el fútbol le perdí el rastro por unos años y lo volví a encontrar una noche en cancha de Ibiza donde se jugaba un torneo de padel. Seguía tan gritón y buen amigo como lo había conocido. De ahí la historia es más cercana y se asocia al Gallo Rojo F5 y la sociedad con Nico Carvallo en Oeste Padel.
A continuación una rica nota con la familia Parra-Lemez donde se da cuenta sobre una pareja que apostó fuerte y a los que le está saliendo bien la arriesgada jugada.
¿Cómo se compone tu familia?
Mi señora Luciana Lemez, y mis hijas Martina, de 16 años; Lucila de 14 y Joaquín de 13.

Popy en acción. Zurdo, pelota al pie y medias caídas dicen mucho.
¿Cómo fue tu tiempo de fútbol en Gimnasia?
«Jugué en Gimnasia desde los 6 años hasta los 16, más o menos. Me llevó el «Flaco» Ardaiz (Oscar Silvano), un gran formador de aquella época y de ahí en más no paré nunca. Me encantaba jugar al fútbol, estaba todo el día en el campito y me iba a entrenar en bicicleta hasta el club que me quedaba como a unas 30 cuadras. Teníamos un equipazo en la categoría 74 con muchachos con los que, gracias a Dios, estamos en contacto hasta hoy en día».

Arriba, el último de la derecha en el Torneo Internacional de Toritos de Chiclana, en Parana. Fueron terceros.El de buzo amarillo Gustavo Gandulla.
Ahí te perdí el rumbo, ¿qué fue de tu vida en ese tiempo?
«Me fui a Buenos Aires intentando estudiar, quería ser Mecánico Dental pero ni siquiera me inscribí, iba averiguaba pero nunca arrancaba. Muy vago. Fui en 1998 y me volví a los pocos meses de ese mismo año.
Entonces hice de todo; fui caddie en el Club de Golf, empleado en una tienda de ropa, en una panadería, vendí viajes para egresados de 5º año, fui cartero de un correo privado y me asenté varios años en un telecentro el que después se transformó en un cyber. Estuve un tiempo en la carga del Molino para después andar de remisero por un tiempo. Volví a tener un trabajo estable en una constructora pero siempre mi idea fija era la de poder tener mi cancha de fútbol 5″.
¿Ahí surgió la posibilidad de vender la casa para poder comprarla?
«Sí. Eso fue en 2014, yo andaba de viajante de una empresa que vende accesorios para máquinas mini cargadoras y no quería saber nada de tener que salir a la ruta 2 ó 3 veces por semana. Ahí fue que hice las averiguaciones de los costos que tenia tener mi propia cancha y, con el apoyo de mi señora, decidimos vender nuestra casa para tener nuestro propio emprendimiento y el 2 de marzo de 2015 abrimos «Gallo Rojo F5″ una cancha que estaba pegada (sigue estando) al ex frigorífico Fapu».

«El Gallo Rojo F5». Lo hice todo sólo. Planté los palos, puse los alambres. A puro pulmón y ganas.
¿Tu señora te apoyo totalmente o te dijo que estabas loco?
«Lo conversamos, me dijo que estaba loco pero siempre me apoya. Sabia que por más que parecía una locura siempre quiero lo mejor para mi familia. Creo que casi todos, cuando tomamos decisiones tan extremas, por dentro pensamos que va a ser lo mejor para la familia aunque muchas veces no salgan como uno lo esperaba o planeaba. En mi caso me fue bien pero seguí queriendo experimentar, jajaja»

El antiguo Oeste Padel con una sola cancha.
¿Y cómo pasas de Gallo Rojo F5 a Oeste Padel?
«Con Nico (Carvallo) éramos vecinos en el barrio y siempre hablábamos de lo lindo que sería montar un complejo de padel. La única forma de poder arrancar con ese nuevo emprendimiento era vender el otro y fue lo que hice. En la cancha siguieron unos amigos que la han llevado de la mejor manera y con Nico comenzamos a apostar al padel y ya vamos por el cuarto año».
De una cancha a este presente hay un mundo. Oeste Padel comenzó con una cancha ubicada en un galpón que quedaba pasando la ex estación Mangia. Lo que se mueve Nico trajo poder alquilar unos de los galpones de la ex Cooperativa Sarmiento o ex ACA y ahi vino el crecimiento.

Los mejores de la argentina jugando en Oeste, un orgullo para Popy, Nico y sus familias.
¿Fue un cambio muy grande de una a cinco canchas?
Sí, la Verdad que sí. Antes se iban 4 y llegaban otros 4 y hoy en día cuando se van 20 están llegando otros 20 más y al estar en contacto con tanta gente por día es algo que me gusta, con todos los que pasan por el Complejo tengo una buena relación. Mucha gente quiere jugar, si bien sabemos como es el padel, el del «no salió el turno» pero casi nunca tenemos el complejo sin jugadores a la hora que habitualmente se juega».

El Millo, su otra pasión. En autos y unos amigos se fueron hasta Lima para ver la final River-Flamengo. Fue una de las notas más compartidas de nuestra página.
¿Cómo es la relación con Nico, tu socio?
Nos llevamos muy bien; con el tiempo nos hemos sabido entender y hoy en día todo lo que disponemos lo decidimos entre los dos y aunque yo sea un poco más la cara visible del complejo, él siempre está pendiente.
¿Cómo ves el futuro del padel?
Allá por los 90 cuando arrancó, era medianamente una moda, pero hoy en día es un deporte en claro crecimiento. Los torneos que se juegan a nivel mundial, en el continente y a nivel país así lo demuestran. En el plano local y regional no se quedan atrás, tenemos muy buenos torneos por acá a la vuelta. Ojala tengamos la suerte de poder aportar algún buen jugador algún día, Semillero hay de sobra.
Tenés tres hijos, los tres juegan al padel. Te la jugás a decir a ¿cuál de los tres le ves más futuro o recordando tus tiempos de futbolista te ponés el cassete?
«Tres Estilos bien diferentes; la Martu es una jugadora muy inteligente; Lucila es un tanto haragana que intenta compensar su poca movilidad con «muñeca» y el Joaco venia pintando lindo pero ya hace unos meses, que, no sé porqué, no quiere saber nada con la paletita». Resultado: se puso el cassette pero bien.

Luciana, la maestra jardinera de la familia.
LA PALABRA DE LUCIANA
Queríamos también tener la opinión de Luciana, una parte importante en esta historia de la familia.
¿Cómo y cuando lo conociste a Popy?
«Hace muchos años, ya 20, Coincidíamos con un amigo en común que alguna vez nos presentó. Después nos encontramos, nos fuimos a tomar un helado y ahí comenzó esta historia de amor.
¿Dónde estás trabajando?
«Actualmente soy docente, Maestra Jardinera y estoy ocupando un cargo como suplente, que estaba vacante y que si Dios quiere va a ser por un tiempo largo. Lo tomé el año pasado y continúa hasta que haya un nuevo concurso de titularización. Esto en el jardín del C.G.E. Materno Infantil «Polillitas», que funciona dentro del Hospital de Zona «Justo José de Urquiza».
Cuando te dijo de vender la casa, ¿no pensaste que estaba loco o lo apoyaste de una?
«Síii que estaba loco. Cuando me dijo de vender lo único que era nuestro me puso los pelos de punta pero, después me explicó como venía la historia, sus planes. Y bueno le dije, si vos crees que va a funcionar y no nos vamos a ir a vivir debajo de un puente, metele. De todas maneras le pedí que guardara algo para tener algo propio, comprar un terreno como para no quedarnos sin nada. Para que el proyecto no sea tan loco»
A la distancia, «pensás que la decisión estuvo buena?
«Creo que sí. Viéndolo ahora sí. Nos fue bien como familia principalmente y con el proyecto que emprendió que si bien al principio era de cancha de fútbol después dio otro giro, apostaron al padel y fueron buenas decisiones, fue saliendo bien el negocio».

Popy y Martu jugando un torneo.
LA PALABRA DE LA MAYOR
Martina es la mayor de las hijas, la que más habla y valía la pena su reflexión acerca de lo que es Popy como padre: «En el tiempo que estoy con él, porque está mucho en las canchas de padel, es callado, es estricto en algunos aspectos y también un poco rezongón, pero muy bueno en el fondo. He hecho muchas amistades y todo gracias a él que se metió en este lindo ambiente que es el padel».

Nico, Popy y la unión de dos familias detras de un proyecto.
MÁS QUE SOCIO UN AMIGO
La otra parte de esta historia la escribe César Nicolás Carvallo, el socio de Popy Parra en este complejo denominado Oeste Padel que arrancó con una cancha y hoy tiene 5, cuatro de blindex, nada menos. Le pedimos la opinión y nos comentó que
«Antes que nada agradezco por la invitación a dar mi opinión y ser partícipe en esta reseña a la familia Parra y en especial a Leandro alias «Popy». Como muchos saben en estos cuatro últimos años se ha nombrado mucho a Oeste Padel que es un humilde complejo que empezó con una idea de Leandro que me sugirió abrir juntos dicho complejo, sin conocernos más que en oportunos lugares de reuniones, fiestas o torneos, no éramos más que conocidos, sin embargo ya con este tiempo de estar juntos puedo sentirlo como un amigo.
«Más que nada, viendo que siempre la pelea día a día y en los primeros pasos juntos se veía un buen camino, difícil como en todo emprendimiento pero buen camino, y destaco más que nada el apoyo que veía de su familia para con él, era increíble. Tanto sus hijos como su esposa, mujer, señora y compañera, siempre apoyándolo aún en cuesta arriba, los valores que el maneja en cuanto a la lealtad se ve reflejado en todos ellos. Siempre estuvo con una idea, un sueño y una humildad que hasta el día de hoy se nota, son esas clase de personas que te hacen sentir y brillar al lado de ellos, siempre respetándonos y en charlas con cervezas de por medio daban como resultados largas horas de ideas y proyectos. A su tranco, en sus tiempos, con sus palabras, supo traer nuevos amigos y llenar el corazón de la cancha con todos los que van gracias a él, por eso viéndolo como ejemplo de socio y más que nada de persona.
«Mis respetos a toda la familia, un fuerte abrazo y nos estaremos viendo».

Fabricio Bonvin con la pelota. Detrás Popy. Categoría 1974 de Gimnasia y Esgrima.
SU EX COMPAÑEROS DE FÚTBOL
La categoría 1974 de Gimnasia aún se mantiene unida pese a que ya están grandes e incluso existe un grupo de facebook con el nombre de Categoría 1974 que puede buscarse. Dos de sus ex compañeros nos dan su opinión.
Fabricio Bonvin no dice que «recuerdo que era un puntero izquierdo bien zurdo, muy habilidoso pero, principalmente, un personaje muy querido en el grupo. Y su hermano Martín era un 9 de la categoría 73».
En tanto Gustavo «Pity» Gandulla, arquero de aquella categoría que no ganaba mucho pero se divertían bastante, nos cuenta que lo recuerda «como lateral o delantero por izquierda. La derecha la tenía solamente para caminar y bastante rústico. Lo que sí muy buen compañero».
Y la clave pasa por ahí, lo del fútbol pasa, ser un ser querible queda y eso es Popy.