POR LA PANDEMIA SE POTENCIARON NUESTROS CHICOS

Son algunos más; tomamos a estos cuatro como ejemplos a seguir.

El básquetbol, como todo el deporte argentino, tuvo que sortear y lo sigue haciendo, difíciles momentos; con penurias económicas y haciendo malabarismos para poder subsistir y seguir compitiendo.
Un ejemplo de esto es que Parque Sur, para no perder la categoría en 2020, recurrió a sus chicos de U16/U15 para jugar una Liga que no permitió deserciones algo que pagó Central Entrerriano al que quizás le cueste volver a la segunda categoría.

A Gervasio Guelache, pese a sus condiciones, le costó tener muchos minutos en cancha. Hoy disfruta eso.

Está claro que la pandemia tuvo muchísima cosas malas, ni hace falta enumerarlas pero, tratando de buscar lo positivo, nos quedamos con lo que logró y sigue logrando con los jóvenes jugadores de nuestro básquetbol lo que hace que hoy, ver un clásico Parque-Rocamora, es encontrarse con varios jugadores de la ciudad siendo protagonistas, algo que hace mucho no veíamos.
La pandemia ‘empobreció’ a los clubes y, algo que debería ser habitual como la de recurrir a la ‘cantera’ se hizo realidad dándole mayores posibilidades a todos.

Galo Impini tuvo varias temporadas de banco de relevos y pocos minutos. Hoy es el capitán del equipo que dirige ‘Cali’ Pérez.

Y nos quedamos con dos ejemplos de jugadores de Parque Sur y otros dos del Tomás de Rocamora que han crecido mucho y, hoy por hoy, son indispensables en cada partido.
Gervasio Guelache y Juan Francisco Boffelli en el sureño; Galo Impini y Tomás Verbauwede en el ‘Rojo’ quienes demostraron, en la primera ‘burbuja’ de la Conferencia Sur que están a la altura de las circunstancias. Gervi (20 puntos, 6 rebotes y asistencias); Juanfri (partiendo desde el banco, 17 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias); Galo (23 puntos, 8 rebotes y 2 asistencias además de ser capitán del equipo) y Toto (6 puntos, 4 rebotes y 1 asistencia).

Tomás Verbauwede se fue un tiempo del Rojo. Sumó experiencia y volvió para tener muchos minutos en cancha.

Tanto Boffelli como Verbauwede fueron a sumar experiencia a otros equipos pero Guelache e Impini se ‘tragaron’ un montón de partidos de jugar pocos minutos, de mirar casi siempre los partidos desde el banco con casi nulo protagonismo. Entrenar y no tener competencia, algo que nadie quiere.
Pero los cuatro están recogiendo el premio al esfuerzo que han realizado en este tiempo de mucho entrenamiento y poco juego. LLegó la hora de disfrutar y deben ser ejemplos para los numerosos jóvenes que tiene nuestro básquetbol y que, a la primera desazón, ya piensan en dejar.

Juan Francisco Boffelli jugó en varios clubes y, hasta hizo un paréntesis, para vestir la casaca de Zaninetti en la Liga Provincial.

MUCHAS HISTORIAS
Seguramente que detrás de ellos y de sus familias que sufren juntos e incluso muchas veces más, debe haber ricas historias de desazones, esfuerzos y malas jornadas. Sin dudas que por eso es que más se debe disfrutar este momento por el que pasan y que se lo han ganado en base a persistencia y muchísimo sacrificio.

Matías Caire fue creciendo en equipos del Federal; se afianzó en el Tomás de Rocamora y hoy juega Liga Nacional.

EL ‘MATU’ EN LA LIGA NACIONAL
Y fuera de nuestra ciudad pero compitiendo en la Liga Nacional se encuentra Matías Caire quien juega para La Unión de Formosa, hoy semifinalista del Súper 20 de la elite de nuestro básquetbol.
Está claro que si Matías estaría jugando en el Rojo sería otro de los ejemplos; de un jugador que fue hacer experiencia en otras categorías y llegó al Rojo para ganarse un lugar.