NOTI RETRO: LA NOCHE QUE «URUGUAY» VIBRÓ CON ARGENTINA-YUGOSLAVIA

Fue uno de los acontecimientos memorables de nuestro deporte; ocurrió en 1971 y vale la pena contar lo que esa noche de julio ocurrió en el gimnasio del club Rivadavia.

Días atrás, cuando dábamos cuenta del aniversario del club Rivadavia, de sus 79 años de vida, decíamos que uno de los hitos en ese tiempo de vida fue el partido entre los seleccionados de la Argentina y Yugoslavia como uno de los más grandes. Que venga a nuestra ciudad a jugar nada menos que el campeón del mundo; que también lo haga el seleccionado nacional sólo puede pensarse en un grupo de amantes de este deporte que para nada creyeron imposible la historia. Y lo lograron. Con un estadio del club Rivadavia, de reciente creación que estaba «a reventar», con un espectacular tablero electrónico que era toda una novedad para la época y que puede verse en el fondo de la foto principal, y una ciudad que apoyó totalmente este partido que comenzó a gestarse en los primeros días de enero de 1971y se jugó el 13 de julio del mismo año.
Para reflejar claramente lo que fue la organización, el partido y la fiesta nos remitimos a una nota de El Gráfico, escrita por Osvaldo Ricardo Orcasitas (más conocido por el seudónimo de O.R.O), una verdadera leyenda del periodismo nacional.

LA NOTA
Argentina 76 – Yugoslavia 75, cuando Concepción del Uruguay estuvo de fiesta
¡QUÉ NOCHE!

Así tituló Orcasitas (O.R.O.), uno de los más prestigiosos representantes que tuvo el periodismo deportivo de la Argentina y principalmente el básquetbol, en El Gráfico, en época que salir en esa revista era sinónimo de cosa importante.
Con esa garra que no erizó la piel… Con ese ¡Ar-gen-ti-na!, ¡Ar-gen-ti-na! que Concepción del Uruguay no había escuchado casi nunca…. Era madrugada pero todavía retumbaban emocionados los ecos de la noche anterior, de la noche del martes 13 de julio de 1971. La garganta del Teniente Coronel José Hipólito Núñez era un testimonio fiel de lo que allí había pasado, de esa jornada inolvidable que hizo estremecer al gimnasio del club Atlético Rivadavia. Y estaba ronca porque durante todo el partido estalló en un conmovedor grito de estímulo. Y hablaba agradecida porque la selección argentina de básquetbol había dejado el alma en la cancha y le había regalado a la ciudad, al esfuerzo de todo un pueblo, una actuación histórica…

Sí, Argentina esa noche, la noche de Concepción del Uruguay, le ganó a Yugoslavia, al actual campeón del mundo, por 76 a 75…. Pero no sólo fue el triunfo de nuestra selección, no sólo e recuerdo se grabó con marca indeleble por la fiesta eufórica y al espectáculo excitante… Allí, asociado íntimamente todo eso, hubo algo más, un triunfador más; allí Concepción del Uruguay fue ganador y ¡qué ganador!. Porque sus 40.000 habitantes quisieron y pudieron, porque se destrozó a las garras del miedo, porque se dio una muestra de coraje, de sacrificio, de fe…


El Dr. Alberto Salem y Horacio Palassoli, Integrantes de la Comité Mixto Organizador junto al Secretario de la CABB, Arquitecto Fuentes y el presidente de la CABB, señor Montorfano, en Ezeiza. Como dato, el grabador de Palassoli, por ese entonces relator del básquetbol en Radio Rivadavia en el equipo del Gordo Muñoz.

Pero vos estás loco Gordo, meternos en una cosa que cuesta 2.000.000 de pesos, ni pensarlo.
Cuando el emprendedor e inefable Horacio Rubén Palassoli, relator y fana del básquetbol, sugirió en enero de este año la posibilidad de llevar a los yugoslavos a Concepción del Uruguay («Uruguay» como simplemente le dicen por esos pagos), su tremenda humanidad, grande por sus 112 kilos y su inmensa bondad, chocaba contra el descreimiento de la mayoría.

Nos vamos a enterrar, aquí no estamos acostumbrados a estas cosas…
Pero el Gordo pudo más, mucho más, que las voces temerosas y escépticas. Porque enseguida su empuje hizo que la ciudad se uniera, que todo el pueblo tomara la visita de la selección de Yugoslavia como «cosa nacional». Y así el partido, que entonces se proyectaba para el 13 de julio pasó a ser la gran patriada de Concepción del Uruguay. Todos colaboraron, todos le pusieron el hombro… El Batallón de Ingenieros de Combate 121 con el Coronel Núñez a la cabeza, fue pilar colaborando siempre y brindando el alojamiento a la selección argentina, que se consiguió como rival de Yugoslavia. El diario «La Calle» otro baluarte, fue vocero y contribuyó además pagando los pasajes de nuestra selección. Era, en suma, el partido del pueblo.

Guillermo Bevacqua de La Calle, con un cómodo grabador, entrevistando a De Lizaso con «Finito» Gehrmann detrás..

Con esa garra que no erizó la piel… Con ese ¡Ar-gen-ti-na!, ¡Ar-gen-ti-na! que Concepción del Uruguay no había escuchado casi nunca…. Así fue el partido y así le ganó al campeón del mundo este equipo que conmovió a todos, por su espíritu, por su enteresa, por lucha, por su evolución técnica.
«Táctica… táctica» exclamó a viva voz el técnico Ranko Zeravica cuando le preguntaron por qué hizo jugar, en el primer tiempo a una formación suplente. En esta etapa Argentina sacó ventaja: 42 a 32. Y en estos primeros 20 minutos el partido había mostrado a sus figuras. Al Beto Cabrera y al Gallego González, que sacudieron la red y fueron los motores del equipo. Pero en el segundo tiempo estuvo el mérito mayor de la Argentina. Porque aquí los yugoslavo pusieron a toda su artillería dentro de la cancha. A jelovac (imparable, 36 puntos), a Kapicic, a Plecas, a Cermak, que se consagraron en el mundil y a Knezevic que también es internacional. Y aquí Argentina resistió ante los «monstruos». Aquí concretó su triunfo histórico… 76 a 75. Cabrera llevado en andas después del partido, González, Gehrmann, Becerra, Eduardo Benítez, Perazzo, Pratto, Cortondo -los que jugaron- fueron inundados de aplausos. Pellandini y Salas -que sufrieron desde el banco- también. Ellos lo habían merecido. Concepción del Uruguay culminó su esfuerzo con una apoteosis multicolor, tocante, inolvidable..
Fue otro paso firme para este despertar de nuestro básquetbol. Fue la fiesta del pueblo, la noche de «Uruguay». ¡Qué noche!»

Agregamos un dato a esta nota de O.R.O.: En ese entonces no había reloj público que indicara tiempo de juego; entonces el capitán del equipo le preguntaba al árbitro y éste consultaba a la mesa. Estaban en los segundos finales tomó la pelota Carlos González, fuera de la zona pintada, por la izquierda -ganaba Yugoslavia 75 a 74-, el árbitro estaba al lado y le dice a  González: «tirá que termina»; el Gallego, tiró, encestó y fue el doble de la victoria; hoy hubiera sido triple. Faltaban 3 segundos…

Poner las cosas en contexto
Hasta acá lo de El Gráfico, lo de O.R.0., pero vale decir que hoy competir de igual a igual con los más poderosos del básquetbol mundial es cosa de todos los días. Por aquellos tiempos algo impensado a tal punto que, apenas, un año antes el gran Adolfo Pedro Cabrera había sido elegido como el deportista del año, siendo el primer basquetbolista en lograrlo.
Pero aparte de eso fue fenomenal lo que logró ese grupo de «locos por el básquetbol» que tenía como voz cantante al «Gordo» Palassoli pero detrás a muchos que lucharon por algo que parecía imposible y, de verdad, parecía serlo. Impensado antes y mucho más ahora que dos selecciones lleguen para competir en nuestra ciudad. Uno de los principales obstáculos que presentaba este partido era el costo de los pasajes porque los dos equipos debían venir en avión desde Brasil donde habían jugado. Era un costo muy alto porque eran más de treinta pasajes entre ambas delegaciones. Ricardo Sáenz Valiente, Director de «La Calle», presente en la reunión realizada en el salón del Concejo Deliberante en el antiguo edificio municipal, en calle Galarza. sentado en el posa brazos de uno de las asientos del Concejo, en el fondo, y dijo: «el diario La Calle se hace cargo de todos los pasajes». Una ovación.

«FINITO» UNA LEYENDA
Con 2,11 el misionero era toda una novedad para un básquetbol argentino donde no abundaban los «lungos» siendo, además, un jugador de mucho nivel.
Ernesto Finito Gehrmann es una gloria del básquet argentino, mucho antes de que la Generación Dorada plantara su bandera: desde sus 2.11 metros de altura, jugó dos Mundiales y acumuló más de 45.000 puntos en su carrera. A los 74 años, se mantiene activo dentro del mundo del deporte: representa a su Misiones natal en los Juegos Nacionales Evita Mayores en Pinamar, se destaca jugando al newcom, una especie de vóley adaptado, y, por su status de leyenda, concentra todas las miradas. «Es un orgullo representar a mi provincia y participar de los Juegos Nacionales Evita, donde se cultivan amistades y se pasan muy buenos momentos», reconoció tras su debut en el Polideportivo Municipal.

(Foto Principal: Yugoslavia ingresando al rectángulo de juego. En el fondo el tablero electrónico que por ese entonces lucía el gimnasio).

(Nuestro agradecimiento por esta nota a Horacio Rubén Palassoli y Guillermo Alfredo Bevacqua)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *