LA CAÓTICA LARGADA DEL DESCENSO DEL SELLA TIPO “LE MANS”

La largada del Descenso Internacional del Sella es uno de los momentos más espectaculares y caóticos del deporte mundial debido a su salida masiva tipo «Le Mans», donde los palistas no corren hacia autos, sino hacia sus canoas fuera del agua.

A diferencia de una regata tradicional en la que las embarcaciones esperan flotando en el agua, en el Sella la salida es completamente terrestre. Las canoas y kayaks se alinean en las riberas del río. Los palistas se colocan de pie detrás de ellas, sujetando sus palas, las cuales permanecen encajadas y bloqueadas dentro de una estructura metálica automatizada conocida como cepos.

Tradición que se respeta

El procedimiento exacto sigue una tradición inquebrantable
Los versos solemnes: Se leen en voz alta los ya legendarios versos que compuso el fundador del evento, Dionisio de la Huerta.
El himno: Toda la multitud canta al unísono el «Asturias, patria querida».
La liberación: El semáforo cambia de rojo a verde y las estructuras metálicas liberan las palas magnéticamente.
La estampida: Centenas de atletas corren desesperadamente cargando su pala, suben a sus embarcaciones y se lanzan al agua en cuestión de segundos

El caos de las dos mil palas

 

Con cerca de 2.000 participantes y millares de embarcaciones saliendo exactamente en el mismo segundo, los primeros metros en el cauce fluvial se convierten en una verdadera batalla de supervivencia. Los expertos del río señalan con frecuencia que la salida del Sella difícilmente decida quién va a ganar el oro, pero una mala salida o un vuelco inicial puede destruir por completo las opciones de victoria de cualquier favorito. Chocar palas con los rivales, abordar por error otras piraguas o sufrir un vuelco en la misma orilla antes de dar la primera palada forma parte de la mística y el peligro de esta largada única.

El origen del nombre «Le Mans»

Este formato adopta su nombre informal de las históricas largadas de las 24 Horas de Le Mans de automovilismo. En aquellas carreras de resistencia del siglo XX, los pilotos debían cruzar la pista corriendo a pie para subir a sus vehículos, encender el motor y arrancar. El Descenso del Sella tomó esa misma filosofía de velocidad de reacción, adaptándola de forma única a la fisonomía de las playas y riberas de Arriondas.