De ser el más querido de los hinchas, después de Messi, Di María pasó a ser muy cuestionado y mucho tuvo que ver para esto la AFA de Chiqui Tapia y Pablo Toviggino.
Ángel Di María, el “Fideo” regresó oficialmente al fútbol argentino y a su club de la infancia, Rosario Central, generando una gran alegría entre los aficionados. El campeón del mundo se unió al equipo en julio de 2025 tras finalizar su contrato con el Benfica de Portugal.
Su vuelta, después de 18 años en Europa, se ha descrito como una de las más importantes en la historia del fútbol argentino. Di María expresó su emoción durante su presentación, afirmando que volver a Rosario con su familia y vestir la camiseta de Central nuevamente era un sueño cumplido.
Pero los aplausos que recibió en cada cancha donde jugó fue algo fugaz y esos aplausos pasaron a convertirse en comentarios adversos de la mayoría de los hinchas (menos los de Central, obviamente) y, en tan sólo seis meses la AFA fue capaz de cambiar esa idolatría que el “Fideo” se había ganado con años y años luchando por estar en la selección; con goles y rendimientos que lo hacían ser el segundo después de Messi, en algo despreciable.
Pero esta AFA de un Chiqui Tapia cada vez más complicada por los manejos económicos, es capaz de, en menos de seis meses, cambiar la idolatría por aversión.

Primero con árbitros que favorecían a un muy buen equipo como el de Central que no lo necesitaba y, para completarla, la polémica decisión de otorgarle un título de liga a Rosario Central por ser el líder de la tabla anual, una situación que generó controversia en el fútbol argentino.
Hoy Angel Di María quien llegó como un gran héroe del seleccionado argentino, como un tipo muy querido e idolatrado por los aficionados pasó de eso a ser muy cuestionado; de pelearse con todos y todo gracias a Chiqui y compañía.