Gregorio Etcheverry dijo adiós al trabajo en Gimnasia donde dejó su huella como kinesiólogo, fue reconocido y sin dudas que se sentirá su ausencia.
El kinesiólogo Gregorio Etcheverry o simplemente Goyo, el apasionado por el deporte, especialmente el básquetbol o el fútbol, el apasionado del helado de pistacho, el amigo de sus amigos que supo dejar su marca en los equipos por los que pasó, tuvo su despedida del Lobo.
Sabemos que Goyo gastó mucho más de lo que ganó en los clubes donde estaba; que pagó de su bolsillo muchos pasajes para estar junto a sus planteles; muchos tratamientos para que sus jugadores tengan lo mejor. Muchas veces fue comprendido y respondido, otras veces no tanto pero seguro que un resumen final hará que sus cuentas no cierren por ningún lado en lo económico pero que sí cerrarán en cuanto al cariño que supo ganarse.

Lo económico no le importaba demasiado porque, aún sabiendo que perdía, siempre dio lo mejor. Por eso se le ‘piantaron’ algunas lágrimas en el homenaje que le brindó Gimnasia con el presidente Rodrigo Palacios y su amigo «Bidón» (Roque Rodríguez) presentes.
Sólo palabras de agradecimiento
Guardó el presente entregado por «Bidón» en su portafolio; el caluroso aplauso que bajó de la gente en su corazón y se fue a sentar al banco de suplentes junto al profe Nico para seguir lo que sería su último partido -al menos por ahora- como kinesiólogo del club uruguayense. Después escribió lo que pasaba por su mente en sus redes sociales.

«Quizás hoy fue el último. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que han sido parte de mi paso por este querido club. A los distintos dirigentes con los que me ha tocado trabajar, por su apoyo, respeto y confianza. A los médicos que en las distintas etapas trabajé codo a codo, por su profesionalismo y amistad. A la gente, los hinchas del club por su pasión y sentimiento genuino. A todos los integrantes de los distintos cuerpos técnicos con los que he compartido plantel. A Uds, los innumerables jugadores que he tenido el privilegio de conocer y ayudar, y que a pesar de los años seguimos en permanente contacto.
Gimnasia ha sido mi lugar de crecimiento personal y profesional. Aunque ahora sea el momento de una pausa sé que extrañaré mucho este lugar, a mi amigo Bidón, el vestuario, la cancha, recordaré los miles de kilómetros recorridos, canchas y ciudades. Esta es una decisión personal, pensada y compartida con la gente que me rodea y más allegada. Tomo esta pausa en un gran momento profesional, con una excelente relación con todos los que hacen gimnasia.
Gracias a todos por ser parte de mi vida y por permitirme ser parte de la suya. Intentaré llegar personalmente a aquellos que han sido más significativos y lo saben. Gracias club Gimnasia, un club que respetó mi dedicación, compromiso y profesionalismo. Siempre Lobo. Siempre en mi corazón. Seguramente es un “nos vemos pronto”