Goyo Etcheverry es un referente en la kinesiología uruguayenses más allá de que su trabajo esté enfocado en dos clubes: Gimnasia y el Tomás de Rocamora.
Gregorio Etcheverry, al que todos conocen como «Goyo» es un referente del deporte uruguayense en lo que hace a la kinesiología; los años que lleva al frente de los trabajos de recuperación en Gimnasia en el Federal A o el Tomás de Rocamora en la Liga Argentina lo han puesto en un lugar de preponderancia.
Una buena nota de Carlos Lezcano de Abrazo de Gol, previo al partido Gimnasia-Depro, nos refleja claramente lo que representa para el Lobo y muchos deportistas que lo consultan o son atendidos.
Consultado sobre la actualidad de Gimnasia sostuvo Goyo que «yo de fútbol no te puedo hablar porque soy el kinesiólogo. Sí te puedo hablar de lo bien que se está trabajando bien, en concordancia con el cuerpo técnico, en permanente contacto. Ellos saben de las lesiones; yo día a día paso los informes del trabajo que hago, quien me visita, quien me consulta por alguna molestia y con el profe (por Claudio Valderamos) que es fundamental también nos contactamos permanentemente. Evaluamos y dosificamos el trabajo de acuerdo a lo que los jugadores nos van manifestando. Este es un deporte de contacto, de mucho físico y de ahí que el físico muchas veces acusa por lo que hay que bajar las cargas, a veces subirlas pero tenemos un cuerpo técnico con el que se puede trabajar bien en equipo como habitualmente sucede».
¿Hace cuántos años que estás en Gimnasia?
«Estoy en Gimnasia desde el 2003. Lo que me ha servido mucho para crecer profesionalmente en mi carrera. Ingresé recién recibido, creo que no tenía aún el título y ya estaba acá. Fue difícil al principio, era nuevo y en tiempos de Nacional B. Fue un desafío muy grande pero con el tiempo me fui afianzando en algo que me gusta; algo que le agradezco al club que hace tantos años me tiene acá, que me haya permitido crecer como persona y profesionalmente. He hecho muchísimos amigos que pese a que hace años se han ido seguimos en contacto».
¿Cuál fue el mejor equipo que viste?
«Uhh que pregunta difícil. Pero si me apurás te digo que con Guillermo Duró se jugaba muy bien. No ganábamos pero se jugaba bien». Y saca a relucir «su camiseta» «a mí me gustaría que juguemos como el River de Gallardo pero no lo tenemos al Muñeco».
Igual sostiene que «este cuerpo está trabajando bien, hay que esperarlo dado que esto recién comienza y es muy largo».

Goyo junto al cuerpo técnico del Rojo, «su» club.
En Rocamora
Desde el 2011 está en Rocamora club del que se considera hincha desde siempre y sobre su trabajo en el Rojo le comentó a la prensa del club que “Ser el kinesiólogo del plantel profesional de mi club tiene muchos significados para mí. Vivo con pasión mi profesión, con mucho compromiso, el hecho de estar en Rocamora le da un plus emocional difícil de explicar ya que nací allí y viví muchas cosas que me ayudaron a sentir los colores. Siempre nos formó gente que nos enseñó eso… la pasión por Rocamora”, aseguró.
“Por eso es la importancia que le doy a poder estar otra temporada más, ya que puedo trabajar de lo que estudié y encima en mi club; es la combinación perfecta. Más allá de lo emocional, el club siempre me dio la libertad para poder desarrollar la profesión, ha respetado las decisiones que tomamos, siempre ha estado pendiente de lo que se necesita y siempre ha estado presente”.
“Es un club que ha tenido muy en cuenta la importancia de contar con un kinesiólogo que esté a disposición del plantel profesional y colaborando también en las categorías formativas y con los equipos del básquet femenino. A veces me cuesta separar lo profesional del hincha. Otras veces lo sufro desde el banco y lo vivo como si jugara. Desde lo profesional debo agradecer al club, que hace muchos años confía en mí y lo sigue haciendo”, manifestó después.

Goyo está en el Lobo desde el 2003.
EL DATO
El amor que Goyo tiene por lo que hace lo refleja un hecho que quizás, el no quisiera contar, pero que creemos vale la pena que la gente conozca. Cuando Gimnasia jugó en Santiago del Estero ante Güemes el no estaba en la delegación. Sin embargo, se pagó el pasaje de su propio bolsillo y estuvo junto con el equipo.