EL EJÉRCITO SE HIZO CARGO DEL CLUB ITAPÉ

Hay una luz de esperanza para los deportes que ahí se realizan puedan continuar.

Como buenos hinchas de Racing que somos los que hacemos DD, el mensaje que recibimos en la mañana de hoy nos sonó como aquel “Ha dejado de existir Racing Club Asociación Civil” que con la misma frialdad que una hoja de bisturí, tiró la síndico Liliana Ripoll. En este caso el mensaje fue con más sentimiento e incluso amargado y no era para menos, era uno de los que hacen del club Itapé como su segunda casa para pasar sus tardes haciendo deportes. «Están desalojando el club, Ejército y Gendarmería» decía el breve pero por demás explicativo mensaje.
Aquellas fueron sólo palabras que desataron la enorme reacción de la gente de Racing que logró salvar la institución para que hoy por hoy sea una de las más fuertes del país futbolístico. En este caso fue efectiva porque, fuimos, y no encontramos con portones cerrados con candado, efectivo de las fuerzas custodiando todas las entradas y las canchas de tenis, tejo o pelota a paleta totalmente desoladas.
Por otro lado lejos estaba el panorama del club de parecerse, en algo, a lo que ocurrió en 2015 cuando, la gente, resistió al desalojo desde dentro mismo de las instalaciones permitiendo que Itapé, al menos, tenga algunos años más de vida.
Acá todo fue en paz, de acuerdo a los datos que pudimos recoger, temprano llegó la doctora María Isabel Caccioppoli, jueza del Juzgado Federal de Primera Instancia N°2 de Concepción del Uruguay, cargo que ocupa desde el 2020, para ordenar el desalojo y de inmediato el Ejército se hizo cargo de las instalaciones.

Las canchas de tenis desoladas, sin ninguna actividad. Habrá que esperar hasta la semana que viene para saber cómo sigue el club.

LA ESPERANZA
Pero «la esperanza es lo último que se pierde», dicen, y a eso se aferran las diferentes actividades deportivas que allí se realizan. Algunos reunidos en las afueras del club nos comentaron que «nos dijeron que todo sigue igual pero con más orden». Sobre lo que viene nos comentaron que «el lunes deberemos llevar las listas de los que practican cada actividad y a partir de ahí volveríamos a trabajar».
Ojalá esto sea así y que el comentario de un consorcio habitacional haya sido sólo un mal rumor. Ojalá que el Club Itapé siga siendo un lugar para que la familia se reúna; que las diferentes actividades que allí se realizan (tenis, pelota a paleta, tejo, ajedrez, taekwon-do, academias de baile y más) puedan seguir con toda normalidad.
Pero como en todos los órdenes de la vida será el tiempo el que diga cuáles son las intenciones de este desalojo por lo que sólo resta pedir un deseo ya que más nada se puede hacer al respecto; que, como ocurrió con Racing, este cambio sea para bien y para el crecimiento del club.

EL RECUERDO A LA RESISTENCIA
Cuando ya se terminaba el 2015, con las Fiestas de Fin de Añoa en las puertas, la jueza Civil Federal, doctora Beatriz Aranguren, había decretado el desalojo del club pero desde las primeras horas de la mañana se vivieron momentos de gran tensión, con gente del club dentro de las instalaciones y una importante cantidad de efectivos de la Policía Federal y representantes legales del Ejército, sumados a funcionarios de la Justicia afuera.
La resistencia fue tenaz y efectiva porque, luego de más de una largas horas de tensión, llegó la jueza Federal quien dialogó con los integrantes de la Comisión Directiva de ese momento llegándose a un acuerdo para dejar sin efecto la medida judicial, hasta el 2 de febrero de 2016.
La demanda judicial lleva mucho tiempo y en 2014 había concluido a favor del Estado Argentino, algo que, obviamente, sigue vigente.

 

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