EL LOBO «NO ESTABA MUERTO, NO, NO. ANDABA DE PARRANDA»

Muchos lo dieron por descendido; con unión y mucha fortaleza el equipo del Pilo Tonelotto lo sacó adelante.

Hace unos (varios) años Pedro Pubill Calaf, conocido artísticamente como Peret, cantante español, hizo famosa la canción del colombiano Guillermo González Arenas “El muerto vivo” donde su estribillo decía que «No estaba muerto, no, no. Andaba de parranda».
Algo de eso sucedió con Gimnasia y Esgrima que, tras su frustrado partido ante Douglas Haig todos lo dieron por muerto. Desde una página bonaerense del fútbol de ascenso que suele hablar seguido del club uruguayense y siempre con datos que surgen desde acá, decía tras el partido que no se jugó ante Douglas que «Gimnasia acaba de firmar su ficha de defunción» como que ya no había mañana para el Lobo.
Pero no eran los únicos porque, tras esa suspensión el 29 de julio, escribíamos que «Tras la suspensión del partido del domingo muchos plateistas ya daban al equipo como descendidos. «Sacame la última foto como hincha del Federal»; «de esta no zafamos»; «estos complica aún más», eran algunas de las frases que se escuchaban a la salida de la cancha.
La situación era bastante complicada pero había una opción, la unión del plantel y los pocos que estaban acompañandolos y decíamos ese 29 de julio: «No vamos a descubrir nada si decimos que la situación está muy complicada pero para nada perdida; quedan 21 puntos por jugarse y son sólo 3 los puntos que lo separan de la permanencia.
Nada está dicho y para homenajear a Diego que se hacía fuerte ante las adversidades, estaría bueno que el plantel; aquellos dirigentes que siempre han estado junto a ellos además de los hinchas que consideren que el club sigue siendo lo más importante, se unan, sean un bloque compacto y a partir de ahí salir a jugar cada partido como si fuese el último. Deberán olvidarse de las peleas internas, de los egos y tirar todos, desde el lado que le toque, para el mismo lado. Sin la unión de todos, será harto complicado salir».

Parte del cuerpo técnico del Lobo.

Y creemos que todos los entendieron y a partir de ahí llegaron partidos donde se luchó y se ganó, otro donde se luchó y no se pudo y otros donde el árbitro no dejó que se pueda. Todo esto llevó a quedar igualados con Unión de Sunchales y llegarse a esta definición en cancha de Douglas Haig.
No fue sencillo llegar hasta esto pero la unión que el plantel mostraba en cada ocasión, en cada festejo, hablan de que el grupo comprendió que todo dependía de ellos y de nadie más.
Terminábamos nuestra nota diciendo que «Seguro que si se logra unir al plantel, se suman a los dirigentes e hinchas que quieran al club, ante que nada, la pelea no será tan complicada y la ilusión seguirá presente». Y verlo, en el final, llorando a Facundo Romero, quizás uno de los que menos jugó y que quedó de los jugadores que trajo la gerenciadora, es un claro signo de que el mensaje que bajaba del Pilo o el Profe, surtió efecto.

Y Diego estuvo presente en Pergamino en esta bandera que lo inmortaliza.

Y este domingo ventoso, como suele ser la primavera, el Lobo dio muestras de su unión y la gente que, pese a la crisis que atraviesa nuestro país, con combustibles y peajes cada vez más caros, lo acompañó hasta Douglas Haig y festejó a lo grande un triunfo que significa un año más en la tercera categoría del fútbol argentino soñando que, de una vez por todas, se hagan bien las cosas y dejen de hacer sufrir a sus hinchas. 


Y como reza la canción, tras su velorio el muerto, «un día se apareció lleno de vida y contento. Diciéndole a todo el mundo «¡Eh, se equivocaron de muerto!». Porque seguro que el Lobo no estaba descendido, sólo estaba preparado su gran partido para que su gente siga festejando y cantando.
«Y no estaba muerto no, no
Y no estaba muerto no, no
Y no estaba muerto no, no
Estaba tomando cañas, lerelele»

(La foto principal muestra lo que fue la unión de este plantel. Para la foto previa al partido los jugadores pidieron que se sumen los suplentes)