Comenzamos hoy otra sección en DD sobre las historias de deporte y a favor de los numerosos running que siguen la página nada mejor que hacerlo contando la historia de esta alemana que decidió desafiar a todos y correr un maratón, algo que estaba prohibido para las mujeres.
Hubo un tiempo en el que les dijeron a las mujeres que no podían correr un maratón. Que 42 kilómetros eran demasiado para su cuerpo… demasiado para su corazón.
Pero en 1967, Kathrine Switzer decidió no creerlo. Se inscribió en el Maratón de Boston usando las iniciales K.V. Switzer, porque a las mujeres no se les permitía participar.
Cuando los organizadores descubrieron que era una mujer, intentaron sacarla de la carrera. La empujaron. Intentaron arrancarle el dorsal. Querían que se detuviera. Pero ella siguió corriendo.
Siguió corriendo con miedo.
Siguió corriendo con rabia.
Siguió corriendo con la convicción de que estaba abriendo un camino.
Hoy, a sus 79 años, dedica su vida al activismo por la igualdad de género en el deporte y a la promoción del running. Es fundadora de la organización sin fines de lucro 261 Fearless, que crea redes de apoyo y empoderamiento para mujeres a través de la carrera a pie, además de continuar ligada a eventos deportivos, conferencias y la escritura.
Después de 4 horas y 20 minutos, cruzó la meta. Ese día no solo terminó un maratón… cambió la historia del deporte femenino. Cinco años después, el Maratón de Boston aceptó oficialmente a mujeres.
Hoy, cada mujer que corre —en asfalto, montaña o sendero— corre también gracias a mujeres valientes como Kathrine Switzer. Gracias @kathrineswitzer por inspirar a todas las mujeres del planeta..
