Las Master del Club de Profesionales se convirtieron en las primeras campeonas master de la AHCDU y su entrenadora, July Prat, nos cuenta sus sensaciones.
Bueno aquí estamos otra vez, otra historia que contar, otro desafío que afrontar. Siendo esta nuestra tercera temporada de juego, hablarte de nuestro sacrificio, o de nuestra capacidad de esfuerzo, sería entrar en el bucle de una repetida descripción.
Esta vez vamos a hablar de un tema que rodea a todos, la organización, y la ejecución efectiva de un proceso, que vino a probarnos otra vez.
¡Pero vayamos el principio! Febrero, pre temporada, exigente, inteligente, y prudente; trazamos nuestras metas y se compartieron al grupo. Y como debía ser, levantando la vara., nuevo objetivo otro campeonato. Nuevas obligaciones, nuevos placeres y nuevos trayectos. Ganas renovadas. Sangre en el ojo, aliento pesado. Otra vez la calesita arrancó.

Y el tiempo nos puso a prueba, nosotros amigados con él, lo invitamos a pasear en cada uno de los sprint, en cada gota de sudor, y en cada exclamación ante el esfuerzo físico, mental. ¡Qué manera de arrancar!
Y así entre gimnasio, rutinas y pasadas, empezó nuestro nuevo torneo.
Nuevo en la localidad, sin trofeo para nadie, porque era el primero, y con arena en los tobillos, moretones en las piernas, y raspaduras qué decoran, como medallas nuestro deseo de levantar la presea qué hasta ese día nadie tenía.

Queríamos contar la historia, con nosotras como ganadoras.
Y como sabemos, el tiempo no para, pero nosotras sabemos que la clave con él, es ser amigas, así nos brinda la experiencia como regalo de una amistad que exige, orden y vehemencia de todas las partes.
Y el torneo arrancó, planificaciones, correcciones, exigencias cada vez más altas. Ya no era el torneo solamente, era ser invictas, era tener el arco en cero, era la vara más alta que nos podíamos proponer.
En resumen, piloteamos entre exigencias, cansancio, alegrías y tristezas nuestro objetivo. Paradas ante lo que venga, por más que tiren fuerte, bocha a bocha, corto a corto, metro a metro, pase y presión, presión y gol, gol y festejo, nos paramos en el tiempo y le decimos, para, no tan rápido que todavía andamos por acá!.
Otro campeonato, otro trofeo, arco en cero, y una final, que se sufrió. Pero el mejor regalo que nos dio el tiempo, quizás enojado, fue la experiencia nacida de nuestro esfuerzo.

Campeonas torneo clausura 2026.
Arco menos vencido.
Goleadora en el torneo.
¡Lo que había que hacer se hizo, y nos queda un poco más antes de la última surfeada en estos mares!
(Texto Julieta Prat. Imágenes @fotocoiosport)