NATALIA GONZÁLEZ, QUIEN FUERA LA MEJOR RUGBIER DE LA UER EN 2019

Hoy se recupera de una seria lesión pero se prepara para volver; nos cuenta su historia de pasión por el deporte y la amistad.

A Natalia González la conocimos en una de las tantas protestas que se hicieron en la explanada del Centro Cívico por aquellos deportes que querían volver a la competencia y los dueños de complejos o los Jardines pidiendo volver a trabajar.
Representaba en ese reclamo al equipo de hóckey sobre césped del Club de Profesionales porque, como nos dijo en ese momento, «tengo que estar en todas, son muy cómodas, jajaaj».
La reencontramos en la nota que hicimos en la cancha sintética municipal de hóckey y ahí nos enteramos de algunas cosas que la hacían alguien muy atractiva para una nota, acorde al espíritu que buscamos con esta página.

Patinadora, atleta, jugadora de rugbier, elegida la mejor de la provincia en 2019, integrante del seleccionado entrerriano, de hóckey, jugadora de fútbol pero, principalmente, muy apasionada por el deporte y las amistades. Y dentro de sus numerosos logros Natalia puede lucir con orgullo el trofeo por haber sido elegida la mejor del provincial de la UER de 2019.
Forma parte de un grupo muy unido y divertido y ella lo es tanto a la hora de jugar como para contestar a nuestra entrevista por lo que sólo tenemos que decir pasen, lean y compartan la nota con ‘Nato’ González.

Contame cómo se compone tu familia y donde naciste
«Soy porteña, pero lo disimulo súper bien. A los 3 años mi familia volvió a Concepción del Uruguay y chau Buenos Aires. Mi familia se compone con mamá, la Gordi, mi hermana que están acá, Claudia. En Neuquén está mi hermano Gustavo y mi sobrina: Delfina (segundo nombre de mi mama, alias Betty también). Después tengo la llamada familia extendida. Me acoplo en las fotos familiares de otros fácilmente (jajaja)».
¿Cómo fue tus comienzos con el deporte?
«Desde muy temprana edad hice deportes. A los 3 me subí a unos patines y desde ahí, siempre me acompañaron con todo lo que pude o quise hacer. Además de romper baldosas en la casa y vivir con moretones, claro. Jajaja. Todos en casa hicimos deportes desde chicos. Mi papá me enseñó desde jugar al fútbol, patear con las dos piernas; hasta jugar a las bochas aunque aclaro que no tengo futuro en las bochas.
Mi papá falleció hace bastante. Era el más inquieto de la casa, después de esta persona, dicen mis hermanos. Con ellos nos llevamos mucha/bastante edad».
Y ya más grande ¿cual fue tu primera actividad?
«Hice patín hasta los 15, en simultáneo atletismo más los deportes escolares. Viajé mucho gracias a los deportes cuando tuve la edad de viajar sola. Los escolares eran deportes de equipo, me gustaban más.
En atletismo corría 100 y 200 metros llanos, más las dos postas de 4×100 y 4×400. Y me dejaban tirar martillo de vez en cuando.
«Me fue bastante bien, haciendo marcas mínimas, pude ir a un par de Nacionales y algún Sudamericano. Fueron lindas experiencias. En ese momento lo veía como un entretenimiento quizás».

¿Y después cómo sigue tu vida deportiva?
«Cuando terminé 5° año me fui a Buenos Aires y lo primero que hice cuando llegué es buscar donde jugar al rugby. Jajaja. Además de estudiar».
¿Qué estudiaste?
«Me fui a estudiar lo que terminó siendo arquitectura. En la escuela siempre me fue bien también. Estudié inglés, computación. El combo completo. Siempre fui muy activa».
¿Porqué elegiste el rugby?
«Era el deporte de mi hermano y también de mi hermana cuando hubo femenino en Barbarie. Siempre tuve la «idea fija». Y cuando probé hacerlo y me salió. Chau dije, esto es para mí. (Jajajajaja). Se me hizo tan familiar, como si lo hubiera jugado antes. Me encantó.
«Es tan antinatural, corres hacia adelante y tiras la pelota para atrás. Es genial. (Jajaja)».

Cuando te fuiste a Buenos Aires, ¿dónde jugaste?
«Fui a jugar al Club Municipalidad de Vicente López (VILO) que me quedaba en el barrio y el equipo estaba en armado. Todavía conservo amistades del club, lo lindo que dejan también los deportes».
¿Hasta cuándo estuviste en Buenos Aires?
Había ido en 1998 y regresé a principios de 2001. Me volví por la situación económica y la salud de mi papá. Del club no me dejaron irme a jugar a otro lado e incluso pude haber probado en Italia en ese momento. Pero no se dio.
Y cuando volviste ¿dónde seguiste jugando?
«Desde que me volví fueron como algunos intentos/momentos en diferentes lugares. Alguien tenía la iniciativa y siempre me sumaba. No me acuerdo bien años pero en orden cronológico sería Zaninetti, CUCU, Jockey Club hace bastante y lo mas sostenido en el tiempo fines de 2017 y todo 2018 en CUCU. En 2019 pasé junto con una amiga que arrancamos y retomamos juntas en Central Entrerriano. Siempre mis amigas de por medio, obvio. Sino, no.
En 2018 y el tiempo que jugué 2019 me di varios gustitos siendo ya grandecita.
Las chicas de los clubes de Paraná que nos hicimos amigas por el seleccionado me tenían un par de sobrenombres interesantes, los que no voy a revelar (jajajajaj)».

Estuviste en el seleccionado y en el CEDAR, es sólo para la elite del rugbier. Como fue eso ?
«El primer paso sería el CEDAR, durante algunos partidos del 2018, entrenadores de Paraná, nos invitan (a mi amiga Janet y yo) a ir a este Centro de Alto Rendimiento. Súper interesante, aprendimos muchísimo, porque no solo «evaluaban» tus posibilidades sino que transmitían conceptos que a su vez nosotras intentábamos replicar en nuestro club, con nuestras compañeras.
«Más cerca del inicio del circuito de selecciones (el nuestro estaba conformado por Uniones de Rosario, Santa Fé y Córdoba) quedamos entre las 12 que viajaban. Pudimos jugar unos partidos de ese circuito. Altos nervios. Muchas anécdotas. Cuando terminó eso, quedamos en la lista para el Seven de la República. Espectacular.
«Ese 2018 me la pasé viajando a Paraná. Por suerte, tenemos otra de nuestras mejores amigas allá, así que jugábamos casi de local.

¿Y pudiste jugar el Seven de la República?
«Sí. Me di el gusto. Último año que se jugó femenino y masculino juntos. Hermoso.
Me divertí mucho con el evento, con el grupo y todo el asunto. Siempre hay cuestiones adversas, ‘ponele’, pero me quedo con lo bueno».
Muy buen año el 2018. El 2019 fue mejor?
«Ese 2019 el CUCU no presenta categoría pero con mis amiga queríamos seguir jugando un rato más, hicimos muy buen vínculo con las chicas de Central Entrerriano. Son un amor, mal. Y nos fuimos con ellas.
«Ese año salimos campeonas del torneo provincial, en una fecha que se juega en Paraná con todos los equipos del momento. De ese día me traigo la lesión en mi rodilla y el premio a mejor jugadora del torneo. De yapa. Y chau, chau, rugby».
«También me gané los «celos» de las ‘Kewan’ porque con las de rugby me sacaba selfies. Jajajaja».

¿Quién te elige como la mejor del torneo?
«Estaban los del staff de la Unión Entrerriana de Rugby (UER) y me entrega el premio el recién asumido presidente de la UER. Cumplía 40, así que un lindo regalito».
¿Qué clase de lesión sufriste y como fue?
Corriendo en la cancha. Se me trabó el botín. Chau meniscos y ligamento cruzado anterior. Es una lesión clásica. Faltaba un minuto para terminar un partido de combinado UER contra uno del Uruguay. Jugamos ese partido, supongo que aprovechando que estaban todas las posibles jugadoras para el CEDAR/UER. Desde ya que agradezco mil a mi Doc, mi Kine «la Pauli», mi profe “Osi” del Gimnasio. Básicamente me aguantan jajajaja, y obvio que, a las Kewan, de «fierro». Toda una aventura estos meses.”

¿Y al hóckey cuándo y porque llegaste ?
«En el hóckey arranqué de grande. Me invita un grupo de Regatas Uruguay y como tenía ganas de hacer algo arranqué. De ahí pasamos al Jockey Club donde salimos campeones de la Liga y ahí empecé a deambular con el hóckey, siguiendo a un grupo de amigas. También jugué al fútbol en Las Lobitas de Gimnasia, porque me invitaron, donde me divertí mucho en forma simultánea con el hóckey. En el Jockey Club también fui entrenadora de algunas categorías de varones. Todo hasta que pasamos al Club de Profesionales y, de a poco, me fui sumando al grupo y acá estamos».

Y ahora, ¿qué significan las ‘Kewan’ en tu vida?
«Mi cotidiano, sin las chicas no habría hecho un montón de cosas. Me siento una afortunada por pertenecer a ellas y al club. Me siento en casa, parte de algo. Un lujo en estos tiempos, no?».

VICKY; «NATO ES ALGUIEN QUE SIEMPRE ESTÁ»
Victoria Davrieux, la arquera del Club de Profesionales es quizás una de las amigas que mejor conocer a Natalia. Qué mejor que ella para que nos cuente lo que representa para el club.
«A ‘Nato’ la conocí en el hóckey… imposible no verla llegar con su cabellera y su andar jajajaja
Es una excelente mina… que está ahí siempre, en cualquier circunstancia, tiempo, lugar …
Si bien pasábamos ratos juntas, la cuarentena nos unió muchísimo más… desde que se permitieron las caminatas salimos juntas desde el día uno hasta hoy mismo, con lluvia, frió, calor, sol… es una hora, hora y pico que disfrutamos… que charlamos desde lo más profundo de nuestros sentimientos hasta la mosca que puede pasarnos por al lado…
También compartimos alguna que otra cerveza, un rico vino, fernet (cómo se notará no le hacemos asco a nada, con la comida igual jajajajajajajja)
En mi casa en una pared hay un cartel que dice “Familia” y está la foto de mamá con sus nietos y después mis hermanos con sus familia…. ahora también hay una foto de Nato pegada ahí jajajaj

«En las clases de extras que daba en el club, junto con algunas de las chicas nos quedábamos y ‘Nato’ hizo tipo un torneo, donde firmamos las cláusulas todas las que integrábamos ese tiempo… obvio siempre competíamos por algo, hacíamos penales australianos al finalizar y tenía que atajar cierta cantidad de tiros para ganarme un chocolate… en fin le atajo a la chicas los penales y para definir tira ella, que si atajaba me ganaba el chocolate si ella convertía les debía yo el chocolate … así que ahí fue a todo o nada … y bueno sin querer la levante por el aire … voló botín, palo, todo…. me gané el chocolate porque atajé el penal, así que aprovecho para recordarles que aún me lo deben, queda demostrado que acá se compite por todo… y si hay comida de por medio “piiior” jajajajajaajaj
Hoy puedo decir que con Nato, tenemos una súper amistad sincera, de la que sabes que podes decir lo que quieras, hasta en los silencios no entendemos…no hay un día que no nos veamos, y si no nos vimos (que es raro) pasamos horas hablando por celular…codo a codo ..con tan solo mirarnos, nos decimos todo !
La quiero muchísimo ! Yo la Ton!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *