DIEGO ALBA, DEL PADEL AL REGGAE

Diego Alba fue uno de los buenos jugadores que tuvo nuestro padel en la época cuando el deporte era sensación. Después lo atrapó la percusión y el reggae.

Cuando el padel -por esa época denominado paddle- apareció en el país atrapó a todos y, principalmente a los jóvenes provenientes de otros deportes similares como el tenis, la pelota a paleta y el tenis criollo. Este último prácticamente desapareció con la llegada del padel y a la pelota le costó subsistir.
De la pelota a paleta llegó Diego Alba, el entrevistado de hoy de Deporte Digital. Diego, jugador de drive de muy buen nivel para ese entonces, llegó hasta a jugar campeonato argentinos algo que por ese entonces era bastante complicado por los filtros existentes y porque, principalmente, los mejores estaban jugando en el país.
Con Diego conversamos para saber sobre esos tiempos y su actualidad como músico de reggae, principalmente.
¿Cuántos años jugaste al padel?
De competición fueron 3 años como mucho. Antes jugaba a la pelota a paleta y de ahí salte al padel. Años muy intensos en los que tuve como compañeros a mi hemano Gastón pero también jugué mucho con Darío Sosa, Marcelo Echague y con Walter Montañana además de jugar con Alejandra Erpen en mixto. También jugué con Pablo Embóm, Pablo Horn, Fapo Morera y muchos más.
¿Recuerdo que jugabas bien, fuiste a provinciales o nacionales ?
Sii. Jugamos varios con Darío Sosa en cuarta y recuerdo uno de tercera categoría con Marcelo Echagúe en el que salimos terceros. Por salir terceros en un entrerriano clasificamos para jugar un Regional en Córdoba con representantes de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Lo jugué con Walter Montañana y llegamos a la final lo que nos posibilitó jugar el nacional donde perdimos en octavo.
¿Qué te queda de aquella época?
Estaba bueno, éramos muy jóvenes y estábamos rodeado de gente grande. Nos juntábamos con el Chemo (Raúl González), el Colo (Alan Russel), Kike Campi o Seba Díaz Bancalari que era más de nuestra edad al igual que mis compañeros. Estar en el deporte, tener la cabeza puesta en eso me hizo muy bien en mi vida. Me enseñó bastante cosas. Estaba bueno porque se juntaba mucha gente, nos conocíamos todos; estaba bueno tratar de mejorar, de superarse, por lo menos es lo que me incentivaba a mí. Como enseñanza en la vida fue muy bueno competir. Muchos piensan que la competencia no es buena, para mí sí lo es. Exige a la persona para que trate de modificar cosas en su vida y las pueda modificar a partir de poner un esfuerzo. El deporte y la competencia te enseña a tener disciplina, conducta y un montón de cosas más.

¿Desde cuándo es tu unión con la música?
Siempre me gustó de chico. Tenía un tío que tocaba el acordeón, siempre se escuchaba música en casa, había mucho baile pero me llamaron mucho la atención las comparsas con sus batucadas, las murgas. Eso me fue llamando la atención pero sobre todo el tambor que es a lo que me dedico ahora aunque luego le agregué otra cosas.
Cuando salían las comparsas en la plaza me quedaba bailando al lado, seguía a las batucadas toda la vuelta. Lo conocía a Pablo Palleiro de chico y teníamos muy buena relación por lo que lo seguía, mirando como tocaban los pibes. Hasta que, por hobbie me compre un bongó y comencé a tocarlo. Me fui metiendo y me gustó. Comencé a tocarlo con gente de Concepción, con Pablo, Víctor Nichele, un par de chicos y ahí arrancó.
¿Porque el reggae?
Me gustaba por estilo, me parecía una música bastante mística, me llamó la atención, me cautivó en la adolescencia, pero no conocía mucho, más que nada a Bob Marley. Cuando llegué a La Plata, a la Facultad de Psicología, encontré mucha información de ese estilo musical y principalmente del tambor. Tenía Musimundo, comencé a escuchar música y a meterme cada vez más. Ahí entré a .una banda de ska jamaiquino (Mama Ilé) que fue donde comencé, fue mi primer banda.

¿Cómo llegás a Negusa Negast?
De esa primera banda pasé a Negusa Negast, una banda de mucha repercusión, principalmente en La Plata, después esa banda se disolvió y yo seguí tocando en otras bandas, siempre relacionadas con el tambor. En esta banda estuve casi cinco años hasta que se dividió la banda. Yo seguí con Dread Negast, otros siguieron con Negusa Reggae y otros se fueron a otras bandas. Todo bien con todos pero no nos vimos más. Quizás alguna vez nos volvamos a juntar para algún show.
¿Y la historia con Dread Negast?
En 2014 nos fuimos a México a tocar; hicimos 12 conciertos en 19 días, estuvo bastante agitado pero lindo. Hermosa experiencia fuimos al Distrito Federal, Pachuca, Guadalajara, Morelia, Irapuato y varios lugares más. A México volví pero con Odino Faccia, un cantante Pop a fines del 2018 y hace 15 días también estuvimos ahí.
La actualidad lo encuentra tocando en la La Cumparsita Rock «un conjunto que mueve mucha gente acá en La Plata y es una banda con mucho sentimiento que me abrazó apenas comencé a tocar y además toco en un bar en La Plata donde soy fijo, así que movidito».

«Odino -nos dice Diego- es un cantante pop que fue nombrado «voz por la paz en el mundo». Una gran persona que defiende valores fundamentales para nuestros días». Porque nos cuenta Diego que «Lo que amo de la música es esa posibilidad de encontrarse con el otro y disfrutar como niños».

¿Me decías que le agregaste cosas a tu música?
Percusión es bastante amplio; tenés las partes de cueros, membranas, conga, bongó, timbales más palo, accesorios de manos, panderetas, sheiker, climas. Agregue alguna cosas electrónicas como octapad, osciladores, sintetizadores, samplers para disparar efectos. Eran cosas que me gustaban y se los pedía a otros músicos, especialmente a los tecladistas que no podían usar por estar tocando sus instrumentos.comencé a meterme con esos y los agregué a mi set, a lo que sería todo mi armado de instrumentos y, de acuerdo al proyecto, uso algunas cosas u otras.

EL DATO
Diego Alba está casado con Mariela Nieto quien es nada menos que la hija de Carlos Alberto Nieto, que visto así no dice demasiado pero si decimos que se trata del Chango Nieto cambia la historia. El extraordinario folklorista, fallecido en 2008, quien grabó más de 600 canciones y obtuvo numerosos premios fue otro lazo para la música para el uruguayense radicado desde hace mucho tiempo en LaPlata. «El resto de la familia -nos dice Diego- se compone con «Coco» el perro, «Guma» la perra, «Tita» la gata y «Felipe» el gato». Pero no terminarán ahí sus mascotas ya que «Próximamente tendremos chancho y caballo jajaja».

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