ZOOM, DE SER LA GRAN SENSACIÓN A CANSAR

El zoom fue algo muy elogiado en el comienzo de la cuarentena pero, por su abuso, cansa. Opinan algunos profes.

Arrancó la cuarentena y con ello llegó a nuestras vidas el Zoom Video Communications, también conocido como Zoom y Zoom App. Un programa de videollamadas y reuniones virtuales, accesible desde computadoras de escritorio, computadoras portátiles, teléfonos inteligentes y tabletas. Su fabricante es la empresa Zoom Video Communications, asentada en San José, California.
Fue la estrella del momento, la salvación para estar unidos a los seres queridos que no se podían ver, para festejar cumpleaños a distancia, para que los docentes le hicieran llegar a sus alumnos las tareas, para relacionarse en el trabajo «home office», para contactarse con los amigos y para que los entrenadores de diferentes deportes entrenaran con sus dirigidos.
Parecía que el zoom había llegado a la gran masa para quedarse como una de las grandes apariciones de esta temporada de quedarse en casa y que podía prolongarse en el tiempo como la gran aparición.
Pero, la cuarentena comenzó a extenderse más de la cuenta y el zoom comenzó a cansar, principalmente a los más chicos que ya «lo sufren» antes de disfrutarlo. Zoom con las clases virtuales, zoom con inglés, zoom con los familiares, zoom con los entrenadores del deporte que se practique y zoom con los amigos hicieron que lentamente, o no tan lento, lo que no era obligatorio haya comenzado a dejarse de lado. Pero no sólo a los chicos, también los grandes ya «le disparan» dado que muchos, además del trabajo y las reuniones con familiares han sido «bombardeados» con charlas virtuales de todo tipo por lo que sólo alguna que despierte mucho interés es seguida.
Días atrás Luis Zubeldía, el técnico de Lanús, dijo que «desde el club decidimos desde un principio no realizar zoom con los futbolistas para entrenar. Es algo cansador y que termina aburriendo en lugar de mejorar su situación».
Por nuestra ciudad una madre le comentó a DD que «los chicos ya no quieren saber más nada con el zoom, al final de cuentas tenían que estar todo el día pendiente de alguna actividad por las clases, el deporte o el inglés». Otra sostiene que «mis chicos ya no quieren saber más nada con el básquetbol ni con entrenar vía zoom». Son sólo dos ejemplos de algo que es una constante.

OPINAN LOS PROFES
Consultamos algunos profes de la ciudad para saber de su opinión al respecto. Nacho Fellay, profe en Rocamora nos cuenta que «Creo que es una herramienta buena para verse una vez a la semana; hacer algunas actividades, reirse con los chicos. Hacer alguna trivia, algún juego, poner algún premio, un pantalón o algo para el que adivine algo. Pero tiene que ser una vez a la semana y en un día y hora que no le cortés las actividades de andar en bici, salir, ir al gimnasio ahora que está habilitado. Lo que pasa es que se quiso seguir entrenando, hacerlo muchas veces a la semana y terminó siendo muy cansador. Los chicos que quieren, los que son diferentes, que quieren ser jugadores de básquetbol, de fútbol o de otras actividades y están decididos a serlo se conectan todos los días, le ponen toda la onda, todas las ganas pero, son los menos. Para el resto se vuelve tedioso, hay muchas obligaciones por parte de los padres o entrenadores que los obligan a conectarse y se vuelve frustrante. Aparte mucho lo ponen en horarios que están habilitados para salir y les cortan el día y es peor todavía».
En tanto una profe nos dice que «Creo que es una herramienta muy interesante que ha servido y es de gran ayuda en esta época pero también creo que no hay que abusar de ella. No todo se puede hacer por zoom. Nada reemplaza una charla cara a cara o un buen entrenamiento con tu profe por ejemplo«.

FATIGA DE ZOOM
El término «Fatiga de Zoom» se ha hecho más popular en las últimas semanas en las redes sociales y en los servicios de buscadores de Internet, y es que debido a la situación de encierro y distanciamiento social, el aumento en el uso del servicio de videollamadas para trabajar y conectarse socialmente, también ha generando cansancio y ansiedad en las personas.
Según un estudio publicado en la revista Harvard Bussines Review, la razón, en parte, es porque este tipo de interacción obliga a que las personas estén concentradas más intensamente en las conversaciones para absorber la información.
El estudio señala que en una reunión normal, las personas pueden confiar en sus habilidades cognitivas para ponerse al día si se distrae o responde preguntas rápidas y aclaratorias.
“Sin embargo, durante una videollamada, es imposible hacer esto a menos que use la función de chat privado o trate incómodamente de encontrar un momento para desactivar el silenciador de su micrófono y pedirle al colega que está hablando que repita lo que acaba de decir”, menciona el texto.
El término Fatiga de Zoom se acuñó debido a que ha sido la plataforma que más se ha estado utilizando desde el inicio de las medidas de confinamiento, pero los estudios indican que, sin importar el medio, todas pueden causar el mismo efecto en los usuarios.
En un estudio similar, publicado en la revista IFLScience, dice que la conversación se basa en una interacción entre dos o más personas, y para que eso fluya, los participantes en las video llamadas confían en que los que están en el chat capten las señales de la conversación para que no todos hablen a la vez.
Pero este tipo de comunicación es mucho más difícil cuando se chatea en línea porque las señales de conversación se distorsionan, y mientras más personas participan en el chat, más difícil se vuelve, asegura el texto.
«En general, el mayor esfuerzo requerido para monitorear y contribuir a los chats en línea basados en video exige más concentración y conlleva más frustración que en el mundo real, de ahí el mayor cansancio y menor disfrute asociado con su uso», agrega el estudio.

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