NOS EMOCIONA EL BENDITO DEPORTE ARGENTINO

Los Pumas dieron la gran sorpresa en el mundo del rugby al vencer a los tricampeones del mundo, los All Blacks.

El deporte argentino no nos deja de sorprender; plenos de falencias; pleno de cosas que faltan antes de las que sobran; siempre teniendo que ponerle el pecho a las situaciones lo que no impide que tengamos triunfos que nos llenan de alegría y de decir que estamos orgullosos de nuestros deportistas.
Y si a las falencias habituales le agregamos este año inédito, con la pandemia acosándonos como a ninguno; con lo que se ha logrado en llamar «la cuarentena más larga del mundo» aunque no quieran ver que fue necesaria para salvar muchas vidas.
Cómo hacer para volver; cómo hacer para retornar a la competencia después de tanto tiempo; cómo responderán los músculos; cómo será la competencia para nuestros atletas con tantas desventajas ya históricas y ahora agravadas por esta pandemia donde fuimos los últimos en volver a la actividad. Todas preguntas que llevaban a pensar en varios meses sin poder lograr nada, en cualquiera de sus disciplinas.
Y la primera respuesta la dieron los equipos de futbol en la Copa Libertadores; volviendo con pocos entrenamientos y sin amistosos, hicieron «pata ancha» y se metieron claramente en los octavos de final superando a rivales que le llevaban mucho tiempo de preparación y partidos disputados.


Después apareció el Peque Schwartzman «jugando en modo Dios» para ganarle a Rafael Nadal nada menos que en Roma por lo que entró en esa pequeña elite de los que le ganaron a Rafa desde que domina la superficie. Y lo de Peque siguió porque enseguida fue semifinalista en Roland Garros donde el deporte argentino nos dio otra enorme sorpresa con una «desconocida para el mundo no tenístico» metiéndose también en semis y llegando desde la qualy. Así el deporte argentino conoció más a la rosarina Nadia Podoroska, quien en una actuación histórica y con un tenis por momentos sublime, se instaló en las semifinales de Roland Garros, el tercer torneo de Grand Slam del año, tras imponerse sobre la ucraniana Elina Svitolina por 6-2 y 6-4 en los cuartos de final.
Pero el tenis no paró ahí de depararnos alegrías porque Peque completó su gran año, justamente el de la pandemia, metiéndose en el Master de Londres donde comenzará a jugar entre los 8 mejores del mundo.

Pero aún quedaba algo muy importante y lo dieron Los Pumas esta madrugada de domingo venciendo por primera vez en su historia a los fabulosos All Blacks. Esos Pumas que se fueron en silencio; buscando algún lugar donde poder entrenar lejos del Covid19, tanto es así que aquellos no seguidores del rugby, casi no sabían que volvían a la competencia. Pero no era una vuelta de esas sencillas; era frente al mejor seleccionado del mundo, tri campeón ecuménico y en el Bankwest Stadium de Sidney.

Pensar en una «paliza» en contra estaba dentro de los planes de muchos. Nunca se le había podido ganar en el historial donde apenas un 21-21 marcaba lo mejor hecho por un equipo argentino ante el seleccionado de Nueva Zelanda. Porqué imaginarse entonces un triunfo en esas condiciones; sólo podía ser por la grandeza del deportista argentino que sabe sobreponerse a esta clase de situaciones y darle a su gente un momento de alegría dentro de tanta tristeza por los momentos que se viven; por la crisis que deja a tantos compatriotas fuera de todo y entonces «BENDITO SEAS DEPORTE ARGENTINO».

Nueva Zelanda era un karma para Argentina, ya que se trataba hasta esta madrugada de la única potencia del rugby mundial a la que nunca le había podido ganar. Hasta la hazaña de hoy habían pasado 33 encuentros jugados entre Los Pumas y All Blacks, con 32 victorias de los oceánicos y un empate, que se remontaba al 2 de noviembre de 1985, cuando los argentinos lograron lo que entonces pareció una hazaña con un 21-21 en la cancha de Ferro, con todos los puntos anotados por el inolvidable Hugo Porta.
Esta vez fueron todos puntos anotados por Nicolás Sánchez con un try, cinco penales y una conversión para que Los Pumas se impusieran por .25 a 15 frente a los All Blacks para hacer delirar al millar de argentinos que coparon el estadio australiano para que el «Olé, olé, olé, soy argentino» suene cada vez más fuerte a medida que transcurría el partido y que, al final, sea lo único que se escuche.

La adversidad, como muchas veces ocurre con este equipo, sirvió de combustible para plasmar una actuación soberbia. A partir de una defensa agresiva y sólida, con concentración durante los 80 minutos, con una intensidad tremenda, con oportunismo, siendo efectivos en los momentos clave, los Pumas construyeron un triunfo que no se explica solo con la actitud. Está claro que eso no alcanza para vencer a los de negro. La Argentina impuso su ritmo, aletargó los avances del rival (tackleando arriba y evitando el ruck rápido, un aporte de Michael Cheika) y ejecutó a la perfección su plan de juego. Tomando la lección que siempre deja el rival, los Pumas ejecutaron casi a la perfección las cuestiones básicas del juego.
Lo que escribió Pablo Matera en su cuenta de twitt explica claramente lo que significa este triunfo: “No sé cómo ponerlo en palabras. Fueron 8 meses muy duros. Un montón de trabajo, de un montón de gente que por ahí no está acá pero tenemos un equipo con mucha hambre y vinimos a llenarle el pecho de orgullo a toda la gente en Argentina”.

MÁS DE UN AÑO SIN JUGAR
Desde octubre de 2019 que Los Pumas no tenían actividad y para legar a este partido tuvieron que pasar muchas cosas que lo valoran aún más. Durante la cuarentena, los jugadores debieron entrenarse en sus casas, en algunos casos en pequeños departamentos. La habilitación para comenzar las prácticas llegó más tarde de lo deseado, y cuando esto ocurrió fue sin contacto y hasta sin pelota. Se intentó hacer una burbuja sanitaria, pero explotó por una serie de contagios. Tuvieron que irse a Montevideo y, ni bien pudieron a Australia, donde se juega encapsulado el certamen. Allí recién pudieron juntarse los jugadores provenientes de la Argentina con los de Europa 10 días atrás. Todo esto mientras sus rivales jugaban competitivos Super Rugby locales y cuatro test matches entre sí. Sudáfrica, por caso, que atravesó una situación similar a la de la Argentina, optó por no participar aduciendo no estar en condiciones para tamaño desafío y así el Rugby Championship quedó reducido a esta versión, que se juega íntegramente en Australia.

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