LEANDRO PALLADINO: «ROCAMORA ES LO QUE MÁS AÑORO»

El «Torito» Palladino es uno de los destacadísimos atletas que ha dado nuestra ciudad. Integrante de la Generación Dorada del Básquetbol argentino ha ganado un montón de cosas. En nota de Miguel A. López del sitio Vía Paraná, nos cuenta cómo pasa este tiempo.

Leandro, radicado en Córdoba, cuenta como psa este tiempo y destaca las bondades con que cuenta el deporte uruguayense al que siempre está apoyando, principalmente al Tomás de Rocamora donde arrancó su sueño de ser basquetbolista profesionales. Recordamos que, además, fue arquero en las inferiores de Gimnasia y Esgrima.
El Torito hizo un repaso a su trayectoria que lo llevó desde Entre Ríos a Atenas para luego tener un paso por clubes de Europa. También hablamos de la gran generación dorada.
¿Contanos donde estás viviendo actualmente y cada cuanto volvés a Concepción del Uruguay?
«Vivo en Córdoba capital por cuestiones de familia y laborales. El 90 por ciento del año estoy en Córdoba y cuando tengo un tiempito me voy para Concepción del Uruguay en donde tengo mi mamá, mi hermana y mis amigos. Cuando puedo, un fin de semana largo me hago una escapada. Concepción del Uruguay es mi casa, mi primer lugar. Extraño mucho y tengo muchos recuerdos muy lindos a pesar de que casi la mitad de mi vida la tuve que pasar afuera. Cuando puedo trato de recuperar el tiempo, volver, porque me gusta mucho y disfruto estar con los míos.

¿Qué visión tenés de Rocamora, tu club?
«Rocamora es lo que más añoro, porque la formación que tuve ahí fue lo que me dio la posibilidad y bases para formarme como jugador profesional. Fueron las mejores épocas a nivel formación. Se jugaba, nos divertíamos. El club era mi segunda casa. Jugando, en la pileta, en reuniones con amigos.
«Todo eso me formó como jugador, fueron las herramientas básicas. Ahí fue que empecé a aspirar a objetivos más grandes. Fue en ese club que me di cuenta que podía más y empecé a aprovecharlo.
«Mi familia fue clave para de poner los pies sobre la tierra, sobre todo a la hora de tomar decisiones. Mis padres que enseñaron a ser respetuoso y cumplidor. Así lo hice con los clubes, respetar y cumplir. Son los valores o bases que me inculcó mi familia. Obvio que el deseo mío siempre fue un día poder jugar en la selección.
¿Cómo fue ir a Córdoba? ¿Qué desafíos encontraste en Atenas?
Córdoba lo veía muy lejos, no era como hoy. Llegaba muy poco de lo que era a la Liga Nacional, llegaba lo de Ferro, Atenas y Sport de Cañada de Gómez, no mucho más que eso.
«Conocía lo de Osella, Milanesio y Cerutti entre otros. Trataba de tener información de ese mundo. Nunca pensé que tendría la posibilidad de jugar en Atenas. Se dio que en un Torneo Argentino de Clubes donde Rocamora era sede de un cuadrangular en donde me vieron y me reclutaron.
Ese momento fue muy fuerte, era un desafío muy grande. Atenas era un equipo con mucho éxito y la decisión de ir fue tomada con mis padres, Eso fue en 1994.
Me tocó estar en una etapa muy gloriosa de Atenas. Estuve en un Atenas increíble logramos ganar todo. Fuimos al Open Mc Donals y estuvimos a 8 segundos de poder jugar una final con los Chicago Bulls. Me sentí un privilegiado. El éxito de lo logrado es entender que hacer las cosas en equipo, ser buen jugador y dejar los egos personales para el bien del grupo era una de las claves.. En Atenas había una mezcla de juventud y experiencia que hizo un mix tremendo. Con grandes jugadores que potenciaban mucho el recambio.

¿Qué es lo que te dio Europa y que diferencia ves entre el basquetbol de la liga española e italiana?
A muchos de la Generación Dorada la Liga nos formó para estar preparados y para hacer un paso más que es jugar en Europa. Yo creo que los años de Liga me sirvieron mucho para competir, para saber y tener expectativas. Los minutos en la competencia argentina fueron fundamentales para tener la experiencia.
Luego en Europa empecé a pulir cosas para que de esa manera seguir formándome como jugador internacional.
España la veo más organizada con respecto a Italia. La Liga Española, salvando la distancia y a nivel organizacional, está a la altura de la NBA. Hay mucha infraestructura con respecto al resto de Europa.

¿Cuáles fueron los valores de la Generación Dorada? ¿Se puede comparar lo que se hace en un club con lo que se hace en la selección?
La Generación Dorada se mostró, desarrolló y formó en base a los valores que traía cada uno de los jugadores. Valores individuales que luego se potenciaban en el grupo y hacían más fáciles las cosas.
Los valores que mostró esa generación fue sacrificio, entrega, humildad, amistad y trabajo en equipo. Solidaridad. Valores que afloraron y que ayudaron a los logros.
Eso se veía en el hecho de que estábamos en Europa 6 o 7 meses y veníamos para entrenar duro con Magnano. Nos exprimía al 100% y lo disfrutábamos. Nos gustaba estar juntos. Aunque tuviéramos que dejar a nuestra familia por 20 días.
Comparar un club exitoso con la selección son cuestiones que tienen similitudes y diferencias. Los trabajos de de selección son más largos. Hablamos de procesos de 2 a 4 años. En cambio en un club todo es más acotado, con todas las exigencia de lo que es una liga profesional. En procesos de selección hay que tratar de sacarle el máximo provecho al tiempo que uno tiene porque son torneos y periodos cortos de entrenamiento a diferencia de un club.

¿Tu formación personal y familiar es basada solo el básquet o hiciste hincapié en otras cosas?
Mi formación personal es basada en el básquet y en el el estudio. Mi papá me aconsejó que termine la secundaria en Concepción. Mis padres me inculcaron que donde vaya tenía que seguir estudiando. Yo quería formarme como profesional para tener una salida laboral una vez que saliera del básquet.
Cuando llegué a Córdoba empecé kinesiología, pero quedé libre porque tuve varias concentraciones en pre selecciones que me llevaban muchas veces hasta 45 días en Buenos Aires. Después hablé con mis padres, y me dediqué cien por ciento al básquet.
Empecé estudiar inglés, por la posibilidad de ir a Europa. En mi familia no solamente es básquet además me prepararon para no solamente estar atrás de una pelota.
¿Cómo ves a tu ciudad Concepción del Uruguay en la actualidad en cuanto al deporte y sus atletas?
Lo que me sorprende de Concepción del Uruguay es que muchas veces uno no valora lo que hay a nivel deportivo. Creo que es una de las pocas ciudades del país con tanta difusión, tantos eventos y atletas a nivel nacional o internacional. Parque Sur, Rocamora y Regatas: 3 equipos compitiendo en las grandes ligas del país. El fútbol con Atlético y Gimnasia. La ciudad tiene una pista de atletismo con chicos que practican con gran nivel sus disciplinas. Uno me parece que estando ahí no valora o no se da cuenta de lo que tenemos. A nivel nacional debe ser una de las pocas ciudades que tiene tanto deporte profesional y amateur. Los uruguayenses debemos valorar lo que se hace desde la municipalidad o los clubes. Hoy que lo tenemos y muchas veces lo pedíamos hay que darle valor a este desarrollo.
¿Qué es lo que no tiene que faltarle a un chico que entrene entre los 13 y 17 años?
Lo que principalmente no le tiene que faltar es la diversión, ser alegre y disfrutar. Son 3 cosas muy importantes. La parte técnica, como picar la pelota se puede mejorar. Pero si un chico es alegre y se divierte va ser todo más llevadero.
Desde el punto de vista basquetbolístico, sabemos que hay algunas falencias de formación. Ha dejado de estar, por diferentes motivos el formador de jugadores. Hay clubes que lo hacen bien, otros no tanto. Pero lo fundamental es que el chico se divierta y esté contento. Porque después las exigencias son otras, el básquet se transforma en un trabajo con sus obligaciones y compromisos de un día a día. Por eso entre 13 y 17 años es la mejor edad para divertirse, disfrutar y estar alegre.

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