EL FÚTBOL DE ASCENSO, YA SIN RAZÓN DE SER

Las definiciones entre Alvarado-San Jorge y Güemes-Achirense, sumado al Estudiantes de Río Cuarto-Sarmiento de hace un tiempo, dejaron más que nunca al descubierto toda la mugre que existe en el fútbol de ascenso de la Argentina.

Desde aquel Unión-Gimnasia por la Promoción con el arbitraje del cuestionado Fabián Madorrán a estos tiempos mucha agua a pasado debajo del puente y, por lo que se comenta cada vez más fehacientemente, mucho dinero ha corrido hacia los bolsillos de árbitros inescrupulosos que, a favor de no tener televisación de sus partidos ni control alguno, hacen su negocio. Aunque, si los hubiese, no creemos que cambie demasiado.
Desde hace mucho tiempo se viene hablando de partidos «arreglados», de saber qué árbitros son factibles de recibir dinero para favorecer a tal o cual equipo. Ya casi todo esto se maneja como algo «normal» aunque sabemos que resulta muy complicado demostrarlo porque no se dejan huellas y que también se habla mucho sin demasiado fundamentos pero, siguiendo con el tema del agua «cuando el río suena, agua trae».
Seguro que es muy difícil de comprobar, pero, investigando sus patrimonios, se podría tener alguna precisión. Habrá que recordar a un ex árbitro de primera que poseía autos de altísima gama importados. Pero todo depende del afán que haya por comenzar a limpiar todo, lo que no parece ser intención de esta dirigencia.
Dirigentes, los de la AFA, que no vienen «de un repollo» y sí de clubes que participan en estas competencias y en el camino del Deportivo Achirense se le cruzó en su último escalón al ascenso, el Deportivo Gúemes de Santiago del Estero, el equipo de Pablo Toviggino, nada menos que quien está a cargo de la presidencia ejecutiva del Consejo Federal y es presidente de la Liga Santiagueña de Fútbol. Decir esto y que Achirense estaba «al horno y con papas» hay sólo un paso. El equipo de Las Achiras recibió una terrible «bombeada» en la revancha de este domingo en Santiago del Estero. Aparte de que no haya jugado bien el equipo de la Liga de Colón, hay que decir que cuando lograba pasar la mitad de la cancha recibía la bandera levantada del asistente. Le hicieron un gol en offside, le echaron uno, le cobraron un penal apenas comenzado el partido. Todo muy lamentable pero no fue el único de un domingo triste para el fútbol de ascenso argentino.
En el estadio «José María Minella» de Mar del Plata, con Alvarado recibiendo a San Jorge de Tucumán. La lucha del poderoso de la familia Moyano muy amigos de Tapia contra los humildes tucumanos. Decir esto y hablar de otra terrible «bombeada» hay un paso. San Jorge terminó el primer tiempo con dos expulsados, otros cinco jugadores amonestados y un gol en contra. A los 5′ del complemento decidió realizar «una sentada» en el campo de juego para que Alvarado sea el nuevo habitante de la Primera B Nacional (foto principal).
Desde la designación de Adrián Franklin como árbitro hubo quejas; obviamente que no se cambió y el final fue el que todos, los tucumanos, esperaban.
“Creemos que fue un afano lo del primer tiempo. Nos toca pagarlo a nosotros. Somos padres de familia y no merecemos esto. Esperábamos un pésimo arbitraje, pero esto no. La decisión la tomamos entre todos”, dijo el capitán tucumano Ricardo Tapia.
Pero no todo termina ahí porque no creemos que sean muchos los dirigentes que puedan «tirar la primera piedra» en este tema por lo que entonces todo se hace más difícil pensando en una solución.
Ahora el tribunal de penas habrá de terminar de decretar el ascenso a la B Nacional de Alvarado, seguramente San Jorge será duramente sancionado y todos aquellos que amamos a este deporte seguiremos esperando por una competencia limpia en la que lleguen a la categoría superior los mejores, aquellos que hacen las cosas bien o tienen más suerte. No que lleguen los que estén acomodados con el poder, puedan comprar árbitros o vivan siempre cerca de la trampa. Los dirigentes, en tanto, disfrutan de Brasil, sus playas (principalmente) y la Copa América. Cuando regresen esto ya será historia porque, como decía Don Julio: TODO PASA.

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