ALE BURGOS, AL QUE LOS PERGAMINOS NO LE HACEN PERDER LA HUMILDAD

Ale Burgos llegó a Regatas Uruguay quizás para jugar sus últimos años en el básquetbol nacional. Lo esperaba un club y una ciudad que lo albergó como un oriundo más.

Alejandro Burgos es un rosarino de 2,04 m. que, en 2013, llegó a Regatas Uruguay para jugar el Torneo Federal y ya no se fue más. El retiro oficial fue al finalizar la temporada 2016/2017 pero ya desde un tiempo una lesión lumbar no le impedía jugar de la mejor manera. Pero esos cuatro años bastaron para que se enamorara de la ciudad y principalmente del club que pasó a ser parte importante de su vida y la de su familia.
Haber sido campeón de la Liga Nacional con Olimpia de Venado Tuerto y también con Boca Juniors e integrar el seleccionado argentino sub22, que fuera medalla de bronce en los Juegos Panamericanos en 1996, fueron sus resultados más sorprendentes. Y ese tercer puesto tiene un enorme valor porque, ese equipo fue considerado como el principio de la Generación Dorada. El Gráfico la consideró como «La generación del Siglo XXI» y no es para menos. Entre otros integraban ese equipo dirigido por Guillermo Edgardo Vecchio: Emanuel David Ginóbili, Luis Alberto Scola, Juan Ignacio Sánchez, Fabricio Raúl Jesús Oberto, Lucas Javier Victoriano, Leandro Fabián Palladino, Leonardo Javier Gutiérrez o Gabriel Javier Fernández, le suenan?. Capaz si le decimos que estaban el «Manu», «Luifa», «Pepe», «Fabri», Lucas, el «Torito», «Leo» o «Gaby» los tenga más en claro.
Con esos jugadores se dio el enorme lujo de jugar Alejandro Burgos, quien tras oficializar su retiro, se dedicó a enseñarle a los chicos del Celeste y a ser ayudante de campo de Santiago Rimoldi en el Torneo Federal. Este gigante buenazo nos cuenta de su vida.

¿Cómo se compone tu familia?
«Mi familia está compuesta por Andrea, mi señora y mis hijos Joaquín y Emilia, con ellos vivimos en C. del Uruguay, después tengo a mis padres, hermanos y sobrinos en Rosario y por parte de mi señora en Venado Tuerto».
¿Dónde y porqué comenzaste a jugar al básquetbol?
«Desde muy chico jugué al fútbol hasta que, a los 14 años, decidí que no quería jugar más. Tenía un compañero de colegio que hacía básquet y obviamente insistía a diario para que vaya, y un día me convenció jaja. Así llegué al Club Náutico Sportivo Avellaneda de Rosario dónde tuve mis inicios en el Básquet.

¿Cómo se desarrolló tu campaña?
«A los 16 años me convocaron a un campus en Olimpia de Venado Tuerto donde fui seleccionado e invitado a sumarme al equipo, así ingresé al mundo de la liga Nacional. Luego pasé por Gimnasia y Esgrima (LP), Belgrano de San Nicolás, Boca Jrs, River Plate, Deportivo Madryn, Sionista de Paraná, Central entrerriano, Firmat FBC, Centenario de Venado Tuerto, Newell’s old Boys y Regatas Uruguay».
¿Haber jugado en la selección sub22 con Manu Ginóbili, Luifa Scola y Fabricio Oberto, entre otros, debe ser un recuerdo imborrable para vos?
«Obviamente el orgullo de haber pertenecido a ese grupo en algún momento es muy grande.
En ese momento éramos todos chicos que estábamos arrancando, pero la explosión de muchos de ellos y los logros que consiguieron, le da otra relevancia a haber sido parte «un ratito».
¿Qué crees que te faltó para seguir formando parte de ese grupo?
«Seguramente muchas cosas, el salto a la selección mayor lo dieron jugadores que ya tenían mucha participación en la Liga Nacional y también había jugadores más grandes ya afianzados en la selección. Luego mi nivel no estuvo nunca a la altura de ser convocado.

¿Olimpia de Venado Tuerto fue el mejor equipo en el que jugaste?
Olimpia de Venado Tuerto fue el mejor equipo que integré sin dudas. Yo con 17 años tenía muy poca participación en cancha, así que si tengo que decir el mejor en el que «jugué», sería Boca Juniors en la temporada 2003/2004. Un equipo joven, con mucho talento que logró dominar la liga. (Ese equipo de Boca que menciona Ale era dirigido por Sergio Hernández, fueron campeones de Liga y, entre otros jugadores, estaban Paolo Quinteros y Martín Leiva).
¿Que Flor Meléndez te haya comparado con Ramón Rivas (destacadísimo pivot de Puero Rico y ex NBA) es un elogio muy grande no ?
«El elogio es que un grande como Flor lo haya dicho de forma positiva. La comparación surge desde características físicas principalmente».
Contame como es ser dirigido por Edgardo Vecchio, un técnico que dejó buenas sensaciones en nuestra ciudad?
«Edgardo fue el origen de la Generación Dorada, fue el que encauzó el talento del jugador argentino, lo llevó a otro nivel desde la exigencia en los entrenamientos y sobre todo desde el convencimiento de que estábamos para ser de los mejores del mundo.
En lo personal, le tengo mucho aprecio, lo recuerdo como un entrenador que te llevaba al extremo, con el sufrimiento que esto requiere pero con la satisfacción luego de que haya valido la pena».
Llegaste a Regatas y te quedaste a vivir, ¿cómo fue eso ?
«Antes de venir, jugué en Firmat 3 años y todo daba para que sea mi último club, pero a pesar de mis 35 años estaba en gran nivel y necesitaba que el proyecto de equipo sea más ambicioso. Así llegó la propuesta de Regatas Uruguay que, desde que llegamos a la ciudad, nos trataron excelente. Luego nos fuimos incorporando a la actividad social tanto del club como de la ciudad, con nuestros hijos en edad escolar. Decidimos instalarnos.
¿Qué función cumplen ahora en el club?
«Yo me desempeño como entrenador de formativas u asistente en el Torneo Federal y mi señora es parte del grupo colaborador, en la cantina principalmente.

Viéndolo desde afuera y con tu experiencia, como puede ser la vuelta para un jugador de elite tras 100 días o mas sin jugar?
«Creo que nadie tiene experiencia en estas condiciones, tampoco tuve ninguna lesión importante que me deje fuera tanto tiempo. Un jugador de elite sigue manteniendo su forma a pesar de no competir, pero creo que la parte psicológica es la que más puede afectar, la incertidumbre respecto a cómo y cuándo podremos volver a la actividad se hace cada día más pesada.

LA NOTA
El resumen de sus equipos da cuenta que jugó en Boca y de ahí, pasó a River Plate. Lo que en fútbol sería un verdadero escándalo no lo es tanto en el básquetbol. Ale nos cuenta que «sólo hubo un poquito de ruido al principio, nota en Olé incluida, pero no más que eso. Nada que ver con el futbol».

DIEGO CHEROT: «UNA FAMILIA EXTRAORDINARIA»
Para que nos cuente qué significa Ale Burgos y su familia para Regatas Uruguay le pedimos la opinión a Diego Cherot, el presidente «Celeste» quien nos refleja claramente lo que parece verse desde afuera.
«Alejandro Burgos es un sinónimo de buena persona, sencillez, humildad, esfuerzo y constancia en todo lo que hace. Ale es grande en todo sentido. Es una persona que más allá de todo lo que ha jugado y con quienes se ha codeado parece que a todo eso lo tiene guardado en una cajita que no saca a relucir nunca, siempre humilde, abierto a aprender, a mejorar. En Regatas cuando tuvo que empezar con esta carrera de técnico en ningún momento hizo pesar sus antecedentes sino que siempre estuvo dispuesto a aprender, lo que marca lo que es la persona.
El y su familia, que es maravillosa, se adaptó rápidamente a la gente del club que les abrió las puertas pero ellos se hicieron querer mucho, están plenamente identificados con el club, colaborando al ciento por ciento en lo que se lo requiere. Son parte del club y no me los imagino en otro lado. Ya se arraigaron acá, dejaron todo lo que tenían en otro lado, les costó un montón quedarse acá pero lo lograron y ya forman parte de la familia «Celeste». En lo personal es un gran amigo que me dio el club y el básquetbol agradeciéndole que estén en el club.
«Y dejame contarte algo que muestra lo que es Ale, el entrena categorías intermedias y te cuento porque lo veo. Muchas veces llega y ve que la cancha no está limpia y el personal está ocupado en otras cosas por lo que agarra el trapo y se pone a limpiarla. le pone agua en el freezer a los chicos en los tiempos de calor para que, para el primer corte del entrenamiento tengan agua fresca. Podría pedir que le limpien la cancha pero jamás creo que haría un problema de esto y de ahí que todos lo quieran».

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